sábado, 21 de abril de 2018

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La experiencia de ser jurado

Hablan Manolo Moreno, Daniel Solana, Manuel Cavanilles, José Antonio Nogales, Pablo Torreblanca, Miguel Olivares y Raquel Martínez

Mayo 2012
 

Opiniones sobre los ‘autopremios’, los presidentes y situaciones poco gratas completan la encuesta sobre la experiencia de ser jurado que se publica en el número 1420 de Anuncios.

5. ¿Qué decir de la sempiterna acusación de que los jurados se autopremian?
6. ¿Influye mucho el presidente en el ambiente, proceso y resultado?
7. ¿Alguna experiencia realmente negativa?

Manolo Moreno
Director creativo ejecutivo de Zapping M&C Saatchi

5. Nunca me he encontrado con asquerosos que barran para casa, la verdad; siempre he estado con gente seria (aunque nos hemos reído mucho).
6. Sí, mucho. Recuerdo a Salvador Pedreño, que fue un presidente elegante y maravilloso, ecuánime y que escuchaba; le admiré mucho. El año pasado con Miguel Ángel de Ogilvy México, simplemente fue un diez; pero me consta que no siempre ha sido así...
7. Sí, pero me la quedo para mi, he aprendido que lo negativo, mejor olvidarlo.

Daniel Solana
Presidente de DoubleYou

5. Se dan dos casos. Por un lado aquellos en los que los jurados explícitamente llegan a un acuerdo. No me parece que sea lo más habitual. Pero nunca se sabe, y más si hay una amistad entre el jurado. Puedes sospechar, pero no saber si un par de personas han hablado durante la cena y han llegado a algún tipo de acuerdo. Por otro lado hay un factor que sucede de manera inconsciente en el grupo, y que es mucho más habitual e incontrolable. Y es que los jurados suelen ser mucho más condescendientes con los trabajos de los jurados que están allí trabajando con ellos durante los días de votación, que con los que no conocen o ven. Dicho de otra manera, es mucho más fácil ser duro con el trabajo de alguien que no está en el jurado, que con alguien con quien, aunque no esté en esos momentos en la sala, compartas esos días la experiencia. Creo que es ese segundo factor el que hace que el jurado pueda tener más piezas premiadas de lo que desde fuera se merecería.

6. A veces influye, a veces no tanto. Depende mucho de la persona. Normalmente –sorprendentemente- el presidente llega al jurado sin instrucciones de cómo actuar como presidente, y asume el rol que ha visto asumir a algún presidente de algún jurado anterior, o el que él mismo se autoasigna. No parecen muy claras las reglas de lo que debe o no debe hacer un presidente. Los hay que actúan como meros secretarios y otros que tratan de reinventar las reglas del festival.

7. No he tenido experiencias especialmente negativas. Al menos en lo que se refiere a manipulación. Desde dentro de la organización del festival se intentan evitar. Cannes, por ejemplo, es muy estricto al respecto. Y es lógico que vayan con cuidado, porque afecta a su reputación. No creo que sea habitual que un profesional dinamite su reputación por tratar de influir en un premio de manera abierta. Eso no significa que el jurado sea justo. Normalmente no lo es. Es su opinión, siempre subjetiva. Basta que alguien del jurado haga un comentario despectivo como para que influya en el resto del jurado. O al contrario. Si alguien más o menos respetado dice en voz alta: “Esta campaña es fantástica”, genera una corriente positiva en el grupo. No es que la gente sea estúpidamente influenciable, el problema es que nos movemos en un mundo de subjetividades que hace que sea muy difícil comparar unas piezas con otras. Todas ellas son buenas en algún aspecto, y no tanto en otros, así que poner el énfasis en un atributo u otro es lo que finalmente determina qué entra o qué no entra en el palmarés.

Manuel Cavanilles
Director general creativo de Comunica +A

5. Cada año hay decenas de festivales y, por tanto, de jurados. Sería absurdo por mi parte decir que eso no ocurre. Que no pasa. La vanidad es algo consustancial a la condición humana y no es infrecuente que a veces alguien caiga en la tentación de defender las piezas de su agencia. Para evitarlo, lo que se hace es salir de la reunión cuando se está juzgando una pieza de tu agencia. Esto debería bastar, pero no siempre es así…

6. Para mí, la elección del presidente es decisiva. Con la perspectiva de 2 ó 3 días encerrado, viendo y discutiendo piezas, es importantísimo el perfil de la persona que dirija al jurado. Debe ser alguien respetado por todos los demás, por su trayectoria y su trabajo. Además, debe tener un carácter conciliador. Elegir un presidente equivocado es un gran problema. Yo he tenido alguna experiencia en ese sentido también. Sobre todo en festivales en los que participan jurados de otros países a los que no conoces de nada. No voy a extenderme, porque tampoco es el caso de decir nombres…

7. Creo que he contestado parcialmente a esta cuestión en las preguntas anteriores. Mentiría si dijera que no he compartido alguna vez jurado con algún jeta al que sólo le interesaba hacer lobby para llevarse premios para su agencia. O con creativos que han juzgado piezas negativamente por la animadversión que sienten hacia las agencias que firman esas piezas. La experiencia más negativa que he tenido en ese sentido ha sido tener que expulsar a un miembro de un jurado de un festival muy importante por un comportamiento nada honrado… De todas formas, estos casos son excepcionales y de ningún modo pueden servir de referente de cómo son los festivales. En la inmensa mayoría de las ocasiones, absolutamente limpios y modélicos en su palmarés.

José Antonio Nogales
Director Creativo Ejecutivo ArchibaldIngallStretton

5. NC

6. Más que la figura del presidente existen personas que por su trayectoria profesional, su carisma o su capacidad mediática tienen a priori una opinión incuestionable y en algunos provocan el síndrome comolevoyallevarlacontrariaaestevanapensarquenotengoniidea.

7. Existen piezas galardonadas con oro en grandes festivales a las que no habría dado ni short list y otras que no pasan ni short list que en otras circunstancias podrían ser premios, aunque esto por injusto que sea me parece difícil de evitar. El mismo jurado con las mismas piezas podría tener conclusiones distintas un lunes o un martes.

Pablo Torreblanca
Director general creativo en Remo

5. Bueno; para empezar, en la mayoría de los procesos de votación, uno no puede votar el trabajo propio así que es difícil autopremiarse, aunque es verdad que después de tantos días y noches juntos se suelen crear ciertos lazos de empatía que acaban favoreciendo tu trabajo. Aunque por muchos amigos que tengas, el mal curro no suele pasar y el bueno suele ser recompensado.

6. El presidente influye mucho en los oros y los grandes premios. Es ahí donde de verdad su presencia y su capacidad de influir en el grupo tiene mucha relevancia.


7. Ninguna.

Miguel Olivares
Director creativo ejecutivo en La Despensa

5. Poco decir a esta pregunta que lleva adosada la palabra sempiterna. Respondo con una sempiterna sonrisa.

6. El ambiente es todo, la clave para mi está en la generación de este ambiente. Y de aquí cuelga el proceso y, claro está, el resultado final.

7. ¡Ninguna! Todas han sido positivas y te hacen crecer.


Raquel Martínez
Directora creativa en MacCann Erickson

5. Autopremiarse es técnicamente imposible. Uno nunca puede votar una pieza de su propia agencia ni estar presente cuándo se debate sobre una campaña tuya. Pero, independientemente de esto, si hay que aclarar una duda sobre tu campaña siempre es mejor estar en el jurado para defenderla que sentado en tu despacho esperando que alguien te cuente que tal le ha ido a la agencia en el festival.

6. A pesar de que el presidente no vote, es la persona que marca el proceso de trabajo y la que más interviene en todo momento. Si esa persona es muy mediática y con cierto prestigio creativo, sí puede condicionar a algunos miembros del jurado más indecisos con alguno de sus comentarios.

7. Afortunadamente, no.

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