lunes, 15 de octubre de 2018

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Cinco palabras de las que deberíamos olvidarnos ya

Eco Molintero (África) propone que dejemos de hablar de publicidad, consumidores, campañas, digital y móvil

Junio 2016

Ha cerrado las ponencias de la mañana en El Sol Eco Moliterno, que, como el mismo ha apuntado, quizá sea “la única persona del mundo cuyo nombre coincide con su cargo”: ‘executive creative officer’ de África. El brasileño ha hecho un repaso de algunos de esos términos que deberían dejar de utilizarse en publicidad porque han quedado obsoletos:

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Y el primero es, precisamente, publicidad, una palabra que en origen implicaba la publicación de algo. “Ahora lanzamos ideas, pero no necesariamente tenemos que publicar nada”. Las marcas tienen que dejar de vender para empezar a contar cosas, porque, como dijo Moliterno, “la gente no compra productos, sino historias”.

Consumidor

La audiencia quiere contribuir y formar parte de esas historias; son cocreadores, más que consumidores. Para el responsable creativo de África, “las ideas hoy son como las casas en Airbnb; son nuestras, pero cuanta más gente las use, mejor”. La ventaja es que “nuestro target ya no es solo a quienes llegamos, sino a quienes llegan ellos”.

Campañas

“Antes teníamos que hacer que la gente viera nuestros anuncios, ahora los pueden ver todo el tiempo”. El móvil es la herramienta que lo ha hecho definitivamente posible.

Digital

Según Eco Moliterno, hablar de digital es una redundancia, porque ahora “todo y todos somos digitales. Hasta el Papa. Digital no es solo un medio, es un principio, un medio y un final”.

Móvil

Con el móvil pasa algo parecido, “no es solo un gadget, es una forma de actuar”. Para Moliterno “hay que ‘movilizar’ la industria” y hay que hacerlo rápido. Es un canal no solo interactivo, sino también inmersivo que permite a la publicidad (o como queramos llamarla ahora) hacer más cosas. El responsable de África ha acabado hablando de cómo ha ido reduciéndose la distancia entre las pantallas y los consumidores (o como queramos llamarlos ahora). Hemos pasado de medirla en metros, en el caso del cine o la televisión, a hacerlo en centímetros, cuando aparecieron los ordenadores, los móviles o las gafas de realidad virtual. Ahora vivimos con pantallas pegadas al cuerpo, pero como dijo para cerrar su intervención, al final “nuestras ideas es lo único que puede entrar en la cabeza de la gente”.



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