• Rompo la tradición (nunca pretendida) de colgar mi texto los lunes.

    Ayer en La Vanguardia leí una entrevista con el historiador John Elliott a propósito de la presentación de su nuevo libro «Imperios del mundo atlántico» (Taurus). En ella comparaba la evolución del Imperio...

  • Ayer en La Vanguardia leí una entrevista con el historiador John Elliott a propósito de la presentación de su nuevo libro «Imperios del mundo atlántico» (Taurus). En ella comparaba la evolución del Imperio español y del británico, y hablaba del papel fundamental que tuvo la religión en ambos casos. El catolicismo, dice Elliott, uniformó absolutamente las colonias dependientes de Madrid, mientras que en Estados Unidos distintos grupos religiosos fundan los distintos estados. Transcribo: «Virginia era anglicana. Maryland, católica. Massachusetts, congregacionista. Hubo un mercado libre de ideas con mucha competencia y eso fue muy importante en la creación de EE.UU. El pluralismo es una gran ventaja. Porque si una parte de la sociedad se estanca, la renovación puede venir de otras. Donde hay uniformidad hay menos posibilidad de renovación.» Yo sé que estoy muy enfermo, porque tiendo a detectar metáforas de lo nuestro en casi cualquier parte. Pero la de ayer en las palabras de Elliott me pareció particularmente certera, y particularmente hermosa. Imaginé nuestro querido mundo de la publicidad dirigida a audiencias masivas, nuestro mundo de los spots de treinta segundos, en la forma del Imperio Español de Ultramar. Concluye Elliott: «El precio que España pagó por su uniformidad americana fue una incapacidad para adaptarse a un mundo que cambia […]

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