• 26 de Septiembre

    De la censura como una de las bellas artes. De eso habrá que hablar uno de estos días. Qué cosas: cuando ya estábamos en lo del consumidor todopoderoso, va la realidad y se encarga de recordanos que ojito con...

  • De la censura como una de las bellas artes. De eso habrá que hablar uno de estos días. Qué cosas: cuando ya estábamos en lo del consumidor todopoderoso, va la realidad y se encarga de recordanos que ojito con los superpoderes. Lo que les decía ayer: asilvestrados no nos quiere el señor. Perdonen que hoy me ponga poético, pero cuando uno asiste a hechos excepcionales se tiene derecho a un cierto desvarío. Verán, no les voy a repetir aquello de las «naves en llamas más allá de la puerta de Tanhauser…» que decía el Nexus 6 en Bladerunner, pero carallo que uno a veces ve cosas singulares. Imaginen: alguien con la tarjeta de la compañía de investigacíón de mercados menos consensuadora del mundo mundial haciendo glosas con las bondades del asociacionismo del mercado ante las necesidades publicitarias… Oh, Señor: ¿es una señal de que los tiempos cambian…?, ¿será que ya he visto la Tierra Prometida y debo prepararme para lo que venga…?, ¿será que el poker es cada día más sofisticado…? No sé si sentirme ñu o cocodrilo, la verdad. Ante la duda, no me hagan el ñu este fin de semana y el lunes hablamos…

      • Autor
      • Jaime Agulló Amorós