• Episodio III

    Hace un tiempo hablaba con mi amiga Penélope que las cicatrices cuentan mejores historias que los tatuajes.Yo por ejemplo, tengo una en el labio que (casi) nadie conoce y su historia es que me la hice con...

  • Hace un tiempo hablaba con mi amiga Penélope que las cicatrices cuentan mejores historias que los tatuajes.Yo por ejemplo, tengo una en el labio que (casi) nadie conoce y su historia es que me la hice con cinco años al caerme de boca por las escaleras desde un tercer piso cuando trataba de saltar sobre mi hermana para darle un susto y ella se apartó. Fui haciendo la voltereta y arrastrando el morro unos veinte escalones abajo. También sanse deja sus cicatrices.Aunque, a no ser que te rompas una pierna como Carmen Pacheco aquel año, normalmente son pequeñas. Y todas tienen su historia. Aquella gráfica que tuvo la mala suerte de estar en la misma categoría que Hawaianas precisamente el año que el festival se abrió a latinoamérica. O esa película simpática que te dijeron que un tipo del jurado que justo acababa de perder esa cuenta se empeñó en tirar atrás cuando ya era plata.Recuerden sus propias cicatrices publicitarias y hagan lo posible por no volver a caerse rodando de boca desde un tercer piso. Para esto sólo hacen falta dos cosas: trabajar duro durante todo el año y venir con pocas expectativas. Lo primero cuesta mucho, pero lo segundo todavía más.Eso imposible de disimular, siempre se viene con […]

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      • Redacción