• El día que empecé a conducir ejércitos.

    La primera vez que jugué a la Play (que es como debería llamarse oficialmente en España la PlayStation) fue en Barcelona, en el ático que tenía alquilado Agustín Vaquero en la Bonanova. Él tenía a su familia...

  • La primera vez que jugué a la Play (que es como debería llamarse oficialmente en España la PlayStation) fue en Barcelona, en el ático que tenía alquilado Agustín Vaquero en la Bonanova. Él tenía a su familia en Madrid y yo estaba soltero, así que para no matarnos a copas (¿qué otra cosa pueden hacer dos hombres solos en una ciudad desconocida?) empezamos a darle a la Play por las noches. Reconozco que nunca he sido mucho de videojuegos y mi experiencia pasaba únicamente por la Nintendo y aquellos rupestres gráficos en los que el fontanero italiano hacía de las suyas sin que se le desdibujara nunca la sonrisa. Pero no hablemos de la prehistoria. Desde aquellos días la Play ha cabalgado conmigo en mis innumerables mudanzas, cambios de ciudad y cambios de ánimo. Hoy, a mis cuarenta y tres, no me ruboriza confesar que lo sigo haciendo. Un día José María Pujol me dijo que actualmente la adolescencia dura hasta los cuarenta y cinco. Bin, me quedan dos años de conducir ejércitos por la noche y de caerme de motos y de perderme por las afueras de Miami buscando a un antiguo marine que se cambió de bando y ahora trafica con droga a gran escala. PlayStation permite vivir […]

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      • luisacebesnavarro@gmail.com