• 26 de Abril

    Pues tras el show del libro llegó el show de los tragamillas, alias maratonianos. Madrid parecía ayer una ciudad de dorsales y canillas al aire, con todos los tipos que ustedes han estados viendo correr por...

  • Pues tras el show del libro llegó el show de los tragamillas, alias maratonianos. Madrid parecía ayer una ciudad de dorsales y canillas al aire, con todos los tipos que ustedes han estados viendo correr por aceras y parques durante las últimas semanas, reunidos en un compacto y sudoroso pelotón. Mucho hablar de las redes sociales, pero nada como el sudor físico, caray. Aunque si pensamos en sudores virtuales, ahí es nada el de los esforzados tipos que andan buscándole los límites a las redes sociales, intentando averiguar hasta dónde llegan sus dimensiones, su impacto y, claro, su negocio. A mi particularmente me resulta cansado. No las maratones, que no he tenido el gusto pero sospecho lo peor, sino las redes sociales. Reconozco mis limitaciones al respecto: comprendo, participo y valoro las redes sociales más profesionales, con un potencial de negocio detrás muy apetitoso; observo con una cierta distancia las redes sociales puramente de amiguetes, donde simplemente no tengo tiempo para ser un buen amigo (mis disculpas); no he activado mi actual presencia muda en twitter -lo lamento seguidores y seguidos- por la misma razón. Ya, que me estoy delatando como emigrado analógico: pues puede ser, pero si el tiempo no me da de sí, qué le voy a hacer, demonios.. Por otro lado, […]

      • Autor
      • Jaime Agulló Amorós