• Está ocurriéndome algo muy curioso

    Recuerdo la primera vez que tuve un Ipod en mis manos, me fascino -como a la mayoría de los varones, me encantan estos objetos-, poder tener miles de canciones ahí dentro era algo increíble.Ahora tengo un Ipod...

  • Recuerdo la primera vez que tuve un Ipod en mis manos, me fascino -como a la mayoría de los varones, me encantan estos objetos-, poder tener miles de canciones ahí dentro era algo increíble.Ahora tengo un Ipod en el que caben quince mil canciones. Pero casi siempre escucho las mismas, unas doscientas, las otras miles restantes simplemente las tengo. Y la mitad de ellas me atrevería a decir que no las he escuchado nunca.Tengo más de doscientos canales de televisión, pero sólo veo diez de ellos, cinco de verdad.Y en realidad, entre los cientos de series que existen y puedo ver, sólo sigo como mucho dos.Hay infinitas páginas en internet, pero básicamente, siempre entro en las mismas.Y ya he perdido la cuenta del número de amigos que tengo en el facebook. Pero amigos de verdad, con los que me vaya a cenar, tengo sólo unos cuantos. Los normales vamos. La era digital, nos ha traído un infinito de posibilidades. Pero tanto de todo, también satura. Sencillamente, no tenemos tiempo, ni ganas. Así que poco a poco y de manera casi inconsciente, se intenta encontrar refugio en la sencillez. En un viaje por Japón hace tres años, entre en una abigarrada tienda de electrónica donde la oferta de producto era inabarcable. […]

      • Autor
      • alberto.astorga@es.ddb.com