• La Roja, trademark.

      Que Dios bendiga el fútbol y los parches que sin quererlo pone en los asuntos importantes. Mientras el balón ruede, ningún problema es lo suficientemente grande. La Roja lo sabe. Un nombre imposible hace...

  •   Que Dios bendiga el fútbol y los parches que sin quererlo pone en los asuntos importantes. Mientras el balón ruede, ningún problema es lo suficientemente grande. La Roja lo sabe. Un nombre imposible hace treinta años cuando todavía el posfranquismo andaba coleando en el subconsciente de todos. ¿Tendrá razón Woody Allen cuando dijo que comedia es igual a drama mas tiempo? Ahora la roja lo mismo vende refrescos que gasolina. Todas las marcas quieren salir en la foto y aprovechar este viento eufórico para que suene la caja. Bien. Esto es fútbol. Lo inventaron los ingleses pero los argentinos le pusieron la literatura y con ella el alma y todos esos aditamentos sin los cuales sólo serían once millonarios jugando contra otros once. Sin embargo no me acostumbro a que mi selección se llame la roja. No hablo de las reminiscencias políticas del nombre (me gustaría pensar que todo eso está ampliamente superado). Cuando escucho el apelativo por la tele tengo la sensación de que es un término pactado para que ningún nacionalismo suelte chispas. No es la selección española, es la roja; quizá por la misma razón que esté mejor visto dejar escapar un gas que tirarse un pedo. Cuando una cosa se convierte en marca parece que […]

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      • luisacebesnavarro@gmail.com