• Que el negocio no mate al oficio

    El dice que le temblaba la pierna derecha mientras hablaba… pero yo no se lo noté. Ni creo que lo notasen los que llenaban la sala del Palacio de Congresos de Ifema el pasado jueves. Quizá porque sus palabras,...

  • El dice que le temblaba la pierna derecha mientras hablaba… pero yo no se lo noté. Ni creo que lo notasen los que llenaban la sala del Palacio de Congresos de Ifema el pasado jueves. Quizá porque sus palabras, mirando al frente, sonaron serias, contundentes y claras. Crítica, queja, reto y rabia en unas palabras duras pero necesarias. «Que el negocio no acabe con el oficio». Petición a los anunciantes y agencias y deseo expresado alto y claro por alguien que lo ama. Y el oficio -recordaba Oriol Villar- él lo aprendió en una agencia-escuela, una GRAN agencia que hace poco más de 15 días cerraba para siempre sus puertas: Casadevall Pedreño. Mientras recogía un merecido premio a la eficacia en la Comunicación Comercial, Uri en lugar de pelotear al contrario, decidió rendir un homenaje, espontáneo y sentido, a las raíces de su oficio. En los tiempos en los que el negocio por la búsqueda de una siempre escasa rentabilidad, echa fuera el talento, y mucho del bueno, no está mal recordar la importancia del oficio bien hecho. Esa noche Villarrosàs hizo gala de todo lo bien aprendido con Estrella Damm. Si la eficacia en su caso fue triple -porque se cantó en la calle, porque vendieron cervezas y porque […]

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