• 19 de Noviembre

    Ayer me comentaban que qué malo es eso de Twitter, a lo que debo apostillar que, en realidad, qué malo es el retwitteo y la naturaleza humana. Como su nombre bien claro deja, la cosa va de mensajes entre...

  • Ayer me comentaban que qué malo es eso de Twitter, a lo que debo apostillar que, en realidad, qué malo es el retwitteo y la naturaleza humana. Como su nombre bien claro deja, la cosa va de mensajes entre miembros de la bandada o de la manada: twitter significa gorjeo, parloteo, trino… vamos, lo que hacen los pajaritos en los árboles antes y después de mancharnos el coche si lo tenemos aparcado debajo. Son avisos que ponen en alerta a todos y que ayudan a sobrevivir en este mundo que respeta tan poco al solitario y arropa tan bien al gregario. Precisamente eso pasa con los tweets y retweets: como ayer se escandalizaba mi interlocutor, asustado ante la falta de criterio del retwitteo masivo de una mentira grandilocuente puesta al principio de un Power Point y que, contada a unos cuantos de esos twitteros gregarios, había provocado docenas de retweets absoultamente iguales en contenido, mentira y grandilocuencia. Recogiendo lo peor de las teorías de la manipulación social, antes era la repetición mil veces de una mentira la que la convertía en verdad. Ahora también solo que hemos descubierto que no hace falta repogonarlo mucho para que los individuos comiencen a parlotearse unos a toros la mentira. El proceso de boca en boca que se producía […]

      • Autor
      • Jaime Agulló Amorós