• 24 de Enero

    En este día, titulado más triste por el guiri espabilado de turno, uno sugeriría que se prohibiese el comentario anónimo en internet. No, no se trata de que alguno de ustedes me haya enviado nada ofensivo ni...

  • En este día, titulado más triste por el guiri espabilado de turno, uno sugeriría que se prohibiese el comentario anónimo en internet. No, no se trata de que alguno de ustedes me haya enviado nada ofensivo ni de que necesite saber quién dijo qué. Es, simplemente, que cuando se leen determinadas ristras de comentarios asociadas a posts de cualquier hijod e vecino y se ve lo quelllegamos a escupira por esos teclados anónimos… pues a uno le mueve a hacerse solidario con el damnificado, sea el mismo San Juan Bautista o el  mismísimo Jack el Destripador. Es que vaya mala baba que se destila y qué fácil es hacerlo bajo el anonimato. Hoy leía acerca de las posiciones marcadas en torno a la ley Sinde y, al tratar de profundizar en las posiciones de alguno de los protagonistas, sus blogs son, a estas horas, un verdadero  compendio de barbaridades aportadas por anónimos internauts de todo pelaje. Vamos, que casi dan ganas de que a esos educados e informados internautas les den para el pelo. ¿Recuerdan lo de convencer para vencer…? Pues muchos internautas no: si eso les equipara a sus antagonistas de hoy, parece algo que no les importa.

      • Autor
      • Jaime Agulló Amorós