• 14 de Marzo

    El viernes se nos puso catastrofista elamigo Observator, preocupado -a raiz delde sastre japonés- por una posible carencia mundial y simultánea de elementos de primera necesidad en la vida cotidiana, como...

  • El viernes se nos puso catastrofista elamigo Observator, preocupado -a raiz delde sastre japonés- por una posible carencia mundial y simultánea de elementos de primera necesidad en la vida cotidiana, como internet o el móvil. Pues pasaría que volveríamos a tener que utilizar los viejos métodos -no tan viejos, apenas los de hace quince años- de comunicación y conocimiento. Si, además, perdiésemos la tele, retrocederíamos otro poco y si, encima, nos quedásemos sin ondas ni tendidos fijos de comunicaciones, acabaríamos evidentemente recurriendo al boca oreja -sí, sí, eso tan moderno…- Las dimensiones de nuestro mundo repentínamente se reducirían y los focos de interés se aproximarían a escasos centímetros de nuestro pellejo,mientras la noción de comunidad quedaría restringida a nuestro entorno de proximidad física. Todo ocurriría con unos tiempos distintos o, mejor dicho, ocurrirían menos cosas y con menor ruido a su alrededor o menos entrecruzadas con otras cosas: nada de estar pendiente de si el terremoto de Libia provoca tsunamis en Japón y mejora los tiempos de Alonso en el Camp Nou… No les voy a cantar las virtudes de esa otra vida inexistente e imposible: si ustedes la vivieron alguna vez, aunque no tan extrema, seguro que podrán valorar lo que de bueno y de malo tiene el tema. […]

      • Autor
      • Jaime Agulló Amorós