• 15 de Marzo

    Bonito mundo el de la venta de informes definitivos. Parecido a lo de los villanos tremebundos de James Bond, siempre con el arma definitiva puesta en la sien del mundo. En el caso de los informes definitivos,...

  • Bonito mundo el de la venta de informes definitivos. Parecido a lo de los villanos tremebundos de James Bond, siempre con el arma definitiva puesta en la sien del mundo. En el caso de los informes definitivos, se trata del arma defintiva con la que, convenientemente aplicada sobre la cartera del CEO de turno, sacarse una perras y, a ser posible, entrar en futuras decisiones de «a ver quién sabe de ésto, que necesito que alguien me diga lo que quiero oir». Viene esto al caso proque el esquema siempre es el  mismo: cuatro titulares poco originales, mucho bla bla bla sin verdadero norte, unas pocas conclusiones de perogrullo profesional y, ale hop, todo bien revuelto en una coctelera de marca renombrada. Así semos los semovientes: humanos falibles e impresionables. Cualquier cosa dicha por mi primo, puede ser verdad y tener interés. Ahora bien: si eso mismo me lo envuelven en mucho papelito de colores y le ponen un lazo guiri… uy, entonces seguro que es verdad y que hasta merece la pena pagar por ello. Ya, esto va completamente en contra de lo que se supone que pasa hoy día con la influencia social del tipo enterado, pero es que somos humanos falibles e impresionables y, por tanto, nos […]

      • Autor
      • Jaime Agulló Amorós