• 24 de Marzo

    Ciertamente los hay que llegan, aunque sea tarde. A estas alturas de la vida, con el tiempo escapándose de entre los dedos y los negocios también, resulta que se descubren nuevas verdades como que eso de los...

  • Ciertamente los hay que llegan, aunque sea tarde. A estas alturas de la vida, con el tiempo escapándose de entre los dedos y los negocios también, resulta que se descubren nuevas verdades como que eso de los 140 caracteres o eso de los muros de amiguetes no vale para entender el mundo. Bueno, en realidad no valen para entender ciertos mundos: otros son inexplicables sin el contínuo murmullo de la gente. El murmullo. Ese reto. Somos como somos: humanos maleables y ahí reside el nudo de estos fenómenos digitales. ¿Qué estará diciendo el vecino…?, ¿qué opinará el opinador de guardia…? En esto del tuiteo y retuiteo hay grandes y veloces retransmisores -de dónde demonios sacarán tiempo para ser como radio macuto en versión digital…- y serios y ceñudos opinadores, del mismo modo que la red social ha generado estrellas del networking -en muchos casos donde lo que antes había era un brasa de cuidado, ojo…- Son nuevo animales sociales y, tal vez, nuevas categorías de (micro)medios: cada una con su valor. Hace unos años, cuando me dedicaba a darle vueltas a eso del peso e influencia de los puntos de contacto con el individuo, ese era el ejercicio: cuánto pesaba y con qué potencia cada punto de contacto. Ahora podríamos […]

      • Autor
      • Jaime Agulló Amorós