• 25 de Marzo

    El otro día me acusaba mar de no contagiar optimismo: ustedes me disculparán… un día nublado lo tiene cualquiera. Verán, escribir sistemáticamente -a diario, vaya- tiene esas cosas: a veces el día no se presta...

  • El otro día me acusaba mar de no contagiar optimismo: ustedes me disculparán… un día nublado lo tiene cualquiera. Verán, escribir sistemáticamente -a diario, vaya- tiene esas cosas: a veces el día no se presta a la expresión. No es una cuestión de tiempo: el tiempo se saca, lo hay y sólo necesita ser bien administrado. No, es una cuestión de voluntad. Y a veces la voluntad no es la de expresarse, sino la de jurar en arameo, cosa que servidor prefiere no dejar por escrito y más en un blog que siempre ha buscado contar cosas con un tono de distensión que ayude luego a frontar los excels, words, powerpoints, etc… En cualquier caso, mis disculpas a mar: efectivamente el optimismo es un bien escaso al que debemos cuidar y no amenazar con menciones a presentes o futuros inciertos. Y es viernes, santo día aunque aún no sea el Santo -para ese aún queda un mes, ya ven…- y cambio de hora nacional: bienvenidos al horario y modo de verano, esperemos que sea para bien y que nuestros ñus internos sepan galopar en estos siete meses de horario de luz que nos esperan. Así sea.

      • Autor
      • Jaime Agulló Amorós