• Fracasar se va a acabar

    Nos ilusionamos ante la perspectiva de ganar esa cuenta que nos apetece tanto y cuyo presupuesto nos viene tan bien, nos implicamos a tope, nos lanzamos casi ya fuera de plazo a las noches sin dormir y los...

  • Nos ilusionamos ante la perspectiva de ganar esa cuenta que nos apetece tanto y cuyo presupuesto nos viene tan bien, nos implicamos a tope, nos lanzamos casi ya fuera de plazo a las noches sin dormir y los días sin parar y al final ¡zas! el concurso lo gana otra agencia. «Sólo puede quedar uno», que decían en El Inmortal, y desde luego razón no les faltaba. La cosa es que entonces comienza la fase de buscar culpables: que si la creatividad no se entendía, que si la estrategia era más de lo mismo, que si fulanito presentó fatal, que en el presupuesto íbamos muy altos, que el presidente no hizo los deberes …y hala, a por el siguiente briefing con el orgullo de compañía como el increíble hombre menguante y la autoestima un poco más cerca del suelo. Porque en el fondo, lo que ocultan todos esos reproches que hacemos, unas veces diciéndolos abiertamente y las más «pensándoselos a la cara» al destinatario, como decía Víctor Curto, es el miedo a la parte que nos toca en no haber estado a la altura, el temor a estar perdiendo fuelle como agencia o la incipiente ansiedad ante la innombrable posibilidad de no ser lo suficientemente buenos. Y digo yo, en […]

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      • titilopez@ondapositiva.es