• 6 de Septiembre

    Bien está que los observadores observen: la cosa está para no perderle ojo. Entre avisos de que el GRP no se murió y cuentas de la pasada de GRPs que siguen lanzándose al ruedo televisivo, parece casi...

  • Bien está que los observadores observen: la cosa está para no perderle ojo. Entre avisos de que el GRP no se murió y cuentas de la pasada de GRPs que siguen lanzándose al ruedo televisivo, parece casi imposible que se haya muerto una medida de cantidad, que no de capacidad. Esta es una de las grandes mentiras o errores que a menudo perpetramos con el susodicho: creer que con él medimos capacidades, cuando sólo medimos cantidades. ¿La diferencia…? Pues que una cantidad no necesariamente garantiza un efecto: una capacidad, sí. Lo que ocurre es que los intentos de capacitar al cuantificable nunca han terminado de cuajar: eso de cualificar siempre dió para mucha ponencia y poca política comercial, ya ven. Y miren que con el paso de los años y la progresiva tecnologización del tema hemos ido dando puntadas cada vez más finas alrededor de ello. Pero sospecho que nos costará, ya verán. Ah, por si el trabalenguas se les ha atragantado: un GRP cualificado por su capacidad de generar un efecto positivo en, por ejemplo, ventas sería un verdadero objeto de deseo, la pega es que cualificar estas cosas no es sencillo y, además, puede que no se desee hacerlo. «A ver: yo le vendo pares de ojos, usted sabrá […]

      • Autor
      • Jaime Agulló Amorós