• 22 de Septiembre

    Vaya, usted perdone, mar, no era mi intención agobiar a nadie con la reflexión de ayer… Venga, como reparación, tiremos de historia antigua y digamos aquello tan inolvidable que aparecía en los Selecciones: la...

  • Vaya, usted perdone, mar, no era mi intención agobiar a nadie con la reflexión de ayer… Venga, como reparación, tiremos de historia antigua y digamos aquello tan inolvidable que aparecía en los Selecciones: la risa, remedio infalible… La revista Selecciones en su época dorada… un verdadero filón de ámbar en el que han quedado atrapados los restos de aquellas décadas -los sesenta y setenta sobre todo- en las que el mundo vivía pendiente de los teléfonos rojos. Si toman ustedes un ejemplar de aquellas publicaciones, aparte de encontrar en su staff a algún conocido, seguramente descubrirán que, a su modo peculiar y siempre guardián de occidente, en sus páginas se resume casi que la vida: condensados, dramas de la vida real, personajes inolvidables… incluso una cosa tan surrealista como «Humorismo militar». Si quieren ustedes revivir un mundo en el que había alambre cruzando Europa, en el que los nombres de los malos acababan en -ov y los buenos podían apellidarse Somoza o Marcos, rebusquen en su casa, en la de sus mayores o en la Cuesta de Moyano. Verán qué de sensaciones. Algunas, familiares hoy día. Y, sobre todo, la infalible risa: ¿eh, mar?

      • Autor
      • Jaime Agulló Amorós