• Tómate un respiro

    He tenido a mi madre ingresada dos semanas. Tranquilos, no os voy a contar nada lacrimógeno, que ya tenemos bastante. Pero el tema fue serio y esas cosas afectan emocionalmente. Así estaba yo la semana pasada...

  • He tenido a mi madre ingresada dos semanas. Tranquilos, no os voy a contar nada lacrimógeno, que ya tenemos bastante. Pero el tema fue serio y esas cosas afectan emocionalmente. Así estaba yo la semana pasada cuando recibí una llamada de un conocido coach que también es amigo. Me llamaba para darme ánimos. Al final de la conversación me dijo la siguiente frase: «eres coach, no olvides que tú puedes gestionar tus emociones» Ahhhh, fue balsámico. Estaba tan metida en lo que estaba ocurriendo, tan secuestrada por mis propias emociones negativas que olvidé una de las más importantes ventajas que te enseña el coaching: la capacidad de elegir con qué emociones te quedas y cuáles desechas. Impresionante, fue automático, de repente me rehice, recordé el poder que tengo sobre lo que siento y los nubarrones sobre mi ánimo fueron desapareciendo como un barco en la noche, que diría Ogilvy. Pasó la tempestad y por fin llegó la calma. Con más tiempo y menos preocupaciones he tenido ocasión de pensar mucho en esto que os cuento. Y ni os imagináis cuántas veces que me he dicho a mi misma: «la de disgustos, cabreos, noches sin dormir y nervios que me habría ahorrado cuando trabajaba en publicidad si hubiese tenido los recursos […]

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