• Publicidad y Monarquía

      Vaya por delante que nunca me han gustado los festivales publicitarios. Ni los de aquí, ni los de allá. Siempre me he preguntado ¿Para qué valen los festivales publicitarios? ¿Para colmar el ego de nuestros...

  •   Vaya por delante que nunca me han gustado los festivales publicitarios. Ni los de aquí, ni los de allá. Siempre me he preguntado ¿Para qué valen los festivales publicitarios? ¿Para colmar el ego de nuestros queridos creativos? ¿Para que el anunciante confirme que su agencia y su propio quehacer son los adecuados? ¿Para qué? Alguien me dirá que es una forma de conocer lo que pasa en otros países o continentes. De estar al día en las tendencias de comunicación. Y, posiblemente, alguno más sincero consigo mismo diga que es una buena «fuente de inspiración» ¿Se puede sostener estos argumentos en pleno estallido de las nuevas tecnologías con toda la información a tu alcance en un par de clicks? Porque ni siquiera tienen el valor de los festivales de cine, por ejemplo. Al final, estos últimos tienen una clara finalidad comercial: llevar gente a las salas. Pero ese no es el fin de los festivales publicitarios. Salvo error u omisión. Digo esto al hilo del editorial de Anuncios de esta semana titulado «El Sol sale de la UCI» que os recomiendo que leáis con atención. Parece ser que es cierto que la nueva dirección del festival ha hecho un esfuerzo por cambiar y adaptarse a los nuevos tiempos. Pero […]

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