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    Un niño vestido de comunión en un cubo de basura

    Especial Aracnofobia

    • Redacción 26 enero 2022
  • En 2001 la agencia de publicidad Saatchi & Saatchi hace una campaña gráfica para su cliente Sony.

    Aquella campaña hablaba de la principal ventaja de una videocámara digital de la marca, que era su compatibilidad con las anteriores grabaciones de 8mm.  El titular “No renuncies a tus recuerdos” acompañaba los visuales de momentos especiales (un cumpleaños, un nacimiento o una comunión) que habían acabado en la basura.

    Hasta aquí, todo en orden.

    Que otra agencia de publicidad, Aracnofobia, repita la misma campaña 20 años después, y con el mismo equipo que la hizo, ya es más raro. Más aún cuando todo el proceso, y el resultado final, ha sido editado por la propia agencia en un libro bajo el título que encabeza este reportaje.

    En realidad, todo tiene su sentido, aunque de primeras parezca una ida de olla.

    De los 4 socios de Aracnofobia (Amabel, Iñaki, Javier y Jose), tres de nosotros participamos en la campaña, como creativos y como modelos. Por resumir: el niño vestido de comunión en un cubo de basura es ahora el responsable de cuentas de Aracnofobia.

    Cuando empezamos nuestro propio proyecto empresarial ya habíamos trabajado los 4 juntos en al menos una ocasión y, como en las presentaciones de nuevo negocio no podíamos contar mucho de Aracnofobia, hablábamos de cómo nos habíamos ido encontrando por el camino. Lo que más éxito tenía era la anécdota de aquella campaña de hace 20 años.

    Ahora Aracnofobia está en su cuarto año fiscal, y en nuestras presentaciones de empresa ya no mostramos aquella línea temporal en la que explicábamos de dónde salíamos. Pero a mediados del año pasado surge una conversación en la que hablamos de repetir la foto, y nos damos cuenta de que se cumplían 20 años de la primera.

    Lo que hablamos en un principio fue hacer la foto del niño 20 años después, en plan informal, un contenido curioso para redes y tal. Pero la ambición fue creciendo y ha acabado convirtiéndose en nuestro primer proyecto editorial. A decir verdad, es algo que representa no solo la manera de trabajar de Aracnofobia, afrontando cualquier proyecto con la ambición de ir siempre más allá, también las ganas de los que trabajamos en esto, de empujar para que los trabajos crezcan y vayan para adelante.

    Y así se fueron incorporando al proyecto los mismos modelos, el mismo fotógrafo, hasta el mismo Director Creativo. Recuperamos parte del atrezo y vestuario original y sacamos del baúl de los recuerdos, nunca mejor dicho, documentación de la época como el brief, bocetos y recortes de prensa. Aquello cada vez crecía más y por eso decidimos meternos a editores y convertirlo en algo más grande.

    Un niño vestido de comunión en un cubo de basura no ha surgido de la nada, sino de lo más profundo de nuestro estómago, del respeto que le tenemos a esta profesión. El libro que hemos editado es la muestra de ese respeto y nos gusta pensar que es un homenaje a todos los que trabajan en nuestro sector.

    Si echas un vistazo al libro te darás cuenta de que aquella campaña de hace 20 años no hubiera existido de no ser por toda la gente que dio más de lo que tenía que dar, por buscarse la vida, creer en el trabajo de uno y en que todo se puede conseguir. Por otra parte, nos parece un buen mensaje para los que empiezan a trabajar en publicidad o se lo están pensando.

    Lo de que 20 años no son nada, para nada, es mucho. Lo sabemos bien los que trabajamos en Aracnofobia. Está siendo un viaje emocionante y de aprendizaje continuo y, desde luego, emprender tu propio proyecto implica una nueva perspectiva, nuevos retos profesionales.

    Pero cuando nos juntamos todos los que participamos en aquella campaña para hacer realidad este proyecto, por puro buen rollo, es cuando nos damos cuenta de que esta profesión es lo que es gracias a la gente que trabaja en ella.

    A todos, gracias.

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      • Redacción

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