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    Reflexiones creativas: ‘Advertising Dogma’

    Antonio Pacheco propone la creación de un movimiento para defender el realismo en la publicidad

    • Redacción 2 julio 2008
  • El otro día iba andando tranquilamente por Alonso Martínez cuando me choqué con un pedazo de lona de estas gigantescas tapaedificios. Hasta aquí todo normal. Me pregunto cuándo llegará el día en el que tapen toda una ciudad con lonas (Sr. Gallardón, Sr. JC Decaux, de nada por la idea), pero encontrarse un cartelón inmenso tapando una plaza entera pues como que es el pan nuestro de cada día.

    Lo que no era tan normal era el contenido.

    El cartel del (seguro) excepcional film La Boda de mi Novia (traducción impecable del original Made Of Honor) a un tamaño difícilmente imaginable para el ser humano. La cosa es que el protagonista es Patrick Dempsey, el doctor guaperas de Anatomía de Grey. Y en la foto que han puesto, a juzgar por la tersura facial, Dempsey debe estar a punto de hacer la selectivity americana. Así que cuando llegué a la agencia me metí en google a mirar la edad del pájaro éste: 42. Y les juro que ven el cartel y pasa perfectamente por ser uno de la pandilla del hermano pequeño de Los Serrano.

    Lo cual me hizo reflexionar intensamente sobre los tremendos trucos publicitarios que utilizamos los que nos dedicamos a esto para embaucar al personal. Ese uso y abuso del photoshop al más puro estilo posadoveraniegodelaobregón que transforma a cualquier estrella fondona de la tele en modelo de pasarela de ropa de baño y/o lencería.

    O ese Grecian 2000 tirao a mogollón sobre la cabeza de nuestros políticos en sus carteles electorales. O una combinación de los trucos anteriormente mencionados en el caso del sólido líder de la oposición, en un intento de hacerle parecer mínimamente juvenil y atractivo. Intento que, lamentablemente, acabó en fracaso debido a la no peregrinación de los encargados de la imagen de D. Mariano a Lourdes, que era el único lugar en la Tierra en el que se podía haber hecho algo al respecto.

    Por no comentar esas bolsas de snacks que se sostienen de pie solas, con un diámetro de abertura inusualmente generoso y que jamás presentan una arruga en su contorno al estar fabricadas con materiales sintéticos de última generación llegados directamente desde la NASA. Una afrenta para los que, como un servidor de ustedes, nos hemos alimentado básicamente de Doritos y similares durante varios años de nuestras vidas y hemos mantenido luchas a muerte con las bolsas al intentar acceder a los preciados (y machacados, en la mayoría de las ocasiones) últimos pedazos del snack en cuestión. Sres. de Doritos, se agradecerían muestras de producto en compensación por esta grata publicidad gratuita. Muchas gracias.

    Y qué me dicen de esos desodorantes que ya no es echártelos, sino simplemente destaparlos y estás rodeado inmediatamente de pibones. Pongo al espejo de mi cuarto de baño por testigo de que lo he intentado cienes de veces. Y nada.

    Advertising Dogma

    Por eso, quizás ha llegado el momento de dejarnos de pamplinas y decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Así que les propongo un ejercicio de larsvontrierismo con la creación del movimiento Advertising Dogma para defender el realismo en las campañas publicitarias. Estos son sus principios básicos:

    1. Siguiendo la nomenclatura de la excepcional ministra Aído, todos los modelos y todas las modelas que aparezcan en las campañas deben ser estilo Dove.

    2. Cualquier personaje que haga de prescriptor de una marca se verá obligado a utilizar esa marca hasta el fin de sus días. Por ejemplo, la madre de Cuéntame sólo puede comer pastas Gallo y Fernando Alonso sólo puede llevar relojes Viceroy. Y así con todo.

    3. Los coches van por la carretera, que es por donde tienen que ir.

    4. Si la grasa está incrustada no se va quitar con dos gotitas de ningún detergente.

    5. Los anuncios de Antes/Después están totalmente prohibidos. Sólo se podrán realizar estilo Gran Hermano con cámara 24 horas viendo cómo alguien adelgaza y/o le vuelve a salir el pelo.

    6. Los pack shots de los productos se realizarán con los mismos tal y como se encuentran en los hipermercados de turno. Se recuerda que ningún producto puede rotar por sí mismo 360º.

    7. Si hay una oferta especial para las 50 primeras llamadas, la 51 se queda sin oferta.

    8. Las operadoras que atienden los call-centers no son pibones.

    Como dijo el Dr. Carlos Saúl Menem en palabras proféticas: “Síganme, no los voy a defraudar”.

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      • Redacción