La inteligencia artificial está evolucionando a un ritmo muy superior al de su adopción real por parte de las organizaciones (y de la sociedad). Esta es una de las principales reflexiones compartidas por Sam Altman, CEO de OpenAI, durante su intervención en Accelerate AI, un encuentro organizado por Commonwealth Bank en Sídney para analizar el impacto de esta tecnología en la economía y los negocios.
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Política de cookiesVer en youtube.comSegún Altman, aunque los modelos de IA han alcanzado niveles de capacidad sin precedentes, la transformación empresarial derivada de su uso todavía se encuentra en una fase incipiente. El directivo considera que existe una brecha significativa entre lo que la tecnología ya puede hacer y la velocidad a la que empresas y ciudadanos están siendo capaces de incorporarla a sus procesos y rutinas.
“La adopción económica de la inteligencia artificial sigue estando en una fase muy temprana”, ha afirmado Altman. A su juicio, existe “una brecha considerable entre lo que la tecnología ya es capaz de hacer y el grado en que la sociedad la está utilizando”.
Transparencia para generar confianza
Uno de los aspectos que durante su intervención destacó el directivo fue la necesidad de mantener una comunicación abierta sobre los avances y riesgos asociados a la inteligencia artificial.
Altman defendió la necesidad de una estrategia de transparencia por parte de las compañías tecnológicas, incluso cuando las previsiones puedan resultar incompletas o posteriormente equivocadas. En su opinión, el impacto potencial de la IA es tan amplio que toda la sociedad debe considerarse parte interesada en el proceso de desarrollo y despliegue de estas herramientas.
El máximo responsable de OpenAI explicó, además, que su compañía ha intentado compartir públicamente su visión y reflexiones conforme evoluciona esta tecnología, en lugar de limitarse a mensajes corporativos cerrados o excesivamente controlados. “Intentamos ser transparentes sobre lo que creemos que va a ocurrir, incluso cuando sabemos que algunas de nuestras previsiones serán incorrectas”, ha dicho.
Adaptación constante
El directivo también ha advertido de que los ciclos tradicionales de planificación empresarial pueden resultar insuficientes ante el rapidísimo ritmo al que evoluciona la inteligencia artificial.
En este contexto, recomendó a las organizaciones adoptar una cultura de experimentación controlada que permita aprender, ajustar estrategias y evolucionar conforme aparecen nuevas capacidades tecnológicas. En opinión de Altman, las compañías más avanzadas no suelen esperar a disponer de todas las respuestas antes de actuar, sino que facilitan una adopción progresiva mientras desarrollan las políticas y los procesos adecuados.
“Las empresas que están obteniendo mejores resultados son aquellas que experimentan, aprenden y se adaptan rápidamente”, destacaba durante la conversación.
Impacto económico y laboral
Durante su intervención, Altman también ha matizado algunas de sus previsiones anteriores que el propio directivo había realizado en cuanto al impacto de la inteligencia artificial en el empleo. Aunque sigue considerando que transformará numerosos puestos de trabajo, ahora afirma que la tecnología no parece encaminada a provocar un apocalipsis laboral como algunos escenarios anticipaban inicialmente.
“La inteligencia artificial va a cambiar muchos empleos, pero cada vez parece menos probable que provoque el escenario catastrófico que algunas personas imaginaban”, señalaba.
A su juicio, las implicaciones económicas y sociales de la IA siguen siendo más difíciles de predecir que su evolución tecnológica, por lo que será necesario realizan un seguimiento constante sobre cómo interactúan innovación, empresas y sociedad en los próximos años.





