• Opinión

    Las ventajas de tener pueblo (con WIFI); por Pedro A. García

    «Tenemos un superávit de 10.000 euros pero, por favor, no se lo diga a nadie, que seguro que nos quitan el dinero.» Esto me confesaba el alcalde del pueblo mesetario, repoblado por veraneantes urbanos y algún...

      • Autor
      • Editorial de Anuncios
    • 25 julio 2012
  • «Tenemos un superávit de 10.000 euros pero, por favor, no se lo diga a nadie, que seguro que nos quitan el dinero.» Esto me confesaba el alcalde del pueblo mesetario, repoblado por veraneantes urbanos y algún arriesgado parapentista, mientras revisaba el riego de los árboles plantados en la calle del Cordel. No me reveló las claves de esa boyante situación financiera. El ayuntamiento recauda un IBI normal, escasas  licencias de obra y algún fleco más. Con lo recaudado se iluminan y se cubren de cemento las calles, se recoge la basura, se plantan árboles y se contrata a un alguacil a tiempo parcial. Las fiestas de la Virgen de agosto son  de financiación popular y contenido autogestionario. En la parte negativa, el municipio no tiene museo de arte contemporáneo (hasta ahora los lugareños han sobrellevado bien  esta carencia). 

    Aquarius (laeraaquarius.com) me ha convencido, como urbanita periférico que soy, de las ventajas de tener pueblo. Así que estoy en proceso de adopción en este lugar periférico de 40 habitantes invernales desde el que se divisan, como un faro en la lejanía terrestre, las luces del santuario de la Peña de Francia en las frescas noches veraniegas. 

    En los bajos del ayuntamiento, que es zona WIFI, se sitúa el único bar del pueblo. Al caer la tarde, mientras las vacas desfilan cansinas hacia las tenadas, los parroquianos se conectan allí con sus portátiles al escenario cambiante de las noticias: hacemos historia con la roja, descubrimos la importancia divina del bosón de Higgs, nos asombramos  con el patrimonio y fervor del electricista de la Catedral de Santiago y somos objeto de recortes y subidas de impuestos.

    Como dice José Luis Sampedro desde la lucidez de sus 95 años en una extraordinaria y reciente entrevista (Cadena Ser, 7/7/2012) el mundo se renueva, se mueve  y cambia, pero no necesariamente avanza.

    Vericuetos

    En el entorno rural es donde mas se nota el cordón umbilical con el universo que es internet. Por ejemplo, se puede seguir en contacto con las marcas favoritas, lo que en esta época de tribulación complementa la serenidad del campo y apacigua el desasosiego de sus leales consumidores. Es difícil que las técnicas de investigación de mercado identifiquen los vericuetos del vínculo mágico que tienen las marcas con sus fieles. Por ejemplo, yo de pequeño estaba enamorado platónicamente de Sigrid, la novia escandinava y liberal del Capitán Trueno, que era la reina de Thule. Me pregunto si eso influirá en mi irracional preferencia hacia los portabicis de esa marca.

    Ahora me he comprado uno un 30% mas barato en internet que en el category killer de artículos deportivos, y me lo han entregado con diligencia justo a tiempo para traerme la Lapierre al pueblo.

    La compra on line supone para los consumidores que la satisfacción de comprar su marca favorita se amplifica por la percepción de conseguir un buen precio. Para los fabricantes de marcas premium seguramente habrá algún consultor que habrá analizado  las consecuencias de esta mejora de la asequibilidad. Y para las pequeñas tiendas el fenómeno probablemente hace buena la apreciación del Sr. Roig de que para salir adelante tendrán que trabajar como chinos.

    Gorgonio, ganadero de vacas y ovejas retirado, es experto en buscar chollos en internet y me enseña cómo comprar gasolina más barata (elpreciodelagasolina.com), dónde hacer la compra más económica (carritus.com), o cómo reservar en los restaurantes con mejores descuentos (eltenedor.com). 

    Lo curioso es que Gorgonio es smart pero no shopper,  porque no hace la compra, va a los sitios andando o en burra  y la última vez que comió fuera de casa fue hace un lustro. Yo a cambio le enseño cómo funciona Groupon.es y durante un rato  nos preguntamos  frente al ordenador en que será mejor invertir 49,00 euros, si en disfrutar de un arroz con bogavante para dos o experimentar cinco sesiones de depilación laser diodo en zonas a elegir. En el outlet online, las fronteras entre categorías se han vuelto difusas. La definición del mercado relevante era la base  para determinar la participación y en su caso la posición dominante en los mecanismos intervencionistas de defensa de la competencia. Tenemos una participación del 20% pero, ¿de qué mercado?, ¿del gasto el fin de semana, de las ventas online, o de todo lo que se puede comprar con 49,00 euros?

    Ansiedad

    Internet, al ampliar el rango de posibilidades de elección, le ha metido un turbo a las teorías de Barry Schwartz, autor de The paradox of choice, invocado con frecuencia  por los Punset. Cuanto más amplio es el rango de elección, más  ansiedad nos genera la compra. Cuando finalmente tomamos una decisión, tendemos a sentirnos infelices porque dudamos si ha sido la correcta y pensamos en el coste de oportunidad de lo rechazado, más que en la satisfacción de lo conseguido («…me tenía que haber depilado las piernas, pensamos mientras hacemos la digestión del arroz con bogavante»).

    En sentido contrario, esta teoría explica que el presidente Rajoy no se estrese en absoluto, dada su creencia monolítica de que no tiene más elección que los recortes y la subida de impuestos.

    La última cosa que hemos descubierto Gorgonio y yo en internet es el anuncio de la Conferencia de Marketing de las Artes (marketingdelasartes.com) el próximo mes de octubre.  Estamos dudando si inscribirnos. Al hablar con los organizadores nos hemos enterado que también imparten talleres para mejorar las  habilidades de comunicación a través de las artes escénicas.  Lástima que sólo trabajen para empresas porque tal vez la bancada azul y la otra necesitarían un curso intensivo.

    pedroagarcia.wordpress.com