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    Reflexiones creativas: El Egomarketing

    César García habla sobre la gestión de egos como estrategia de marketing

    • Redacción 8 abril 2008
  • César García

    Que el ego es la mayor de las fuerzas que mueven al ser humano no es nada nuevo. La gestión de egos como estrategia de marketing, sí que lo es. Hoy, gestionar los egos de todos nosotros puede reportarte muchos beneficios.

    Antes de la sociedad 2.0, era una estrategia difícil de llevar a cabo. Hoy es posible y poderosa, porque trabaja sobre la palanca más eficaz que existe, la materia prima de nuestras emociones, el yo.

    Abre una plataforma, invita a los usuarios a dar su opinión sobre algo y lo descubrirás. No hace falta que regales viajes a Kuala Lumpur, la satisfacción del ego ya es recompensa suficiente.

    Todos queremos opinar. A todos nos gusta que se nos tenga en cuenta. ¿O a ti no? Queremos contar. Influir. Decidir. ¡Ser alguien! ¿Por qué un tipo de Minnesota sube al YouTube su espantosa versión a la guitarra de Escalera hasta el cielo? Porque quiere ser alguien. Alguien le verá. Para alguien significará algo. Alguien le habrá prestado cinco minutos de su vida. Y cinco más cinco más cinco más cinco… son muchos minutos ¡me han visto 200 personas! Para 200 personas existo, cuento, soy alguien. Ego satisfecho.

    Al ser humano no le gusta el anonimato, el ser humano necesita comunicarse y autoafirmarse y ahora tiene un grandísimo universo para hacerlo. La tecnología ha creado una nueva realidad social.

    Y aquí entramos nosotros, en lo de la nueva realidad social (y si no entramos, mal lo tenemos). Los consumidoresclientes- usuarios están dispuestos a coger el micrófono si se lo cedes, están dispuestos a hablar de ti, bien o mal (depende de ti) y, lo que es más importante, prefieren estar allí donde su voz se puede oír a estar en otro lado donde nadie le cede la palabra, donde no cuentan. ¿Qué hace tu marca? ¿Habla o deja hablar? Piénsalo. (y no digas nada, aún).

    Existe un movimiento social, una nueva cultura, una nueva forma de relacionarse con el otro (incluyamos las marcas en el otro) que exige una adecuada gestión de egos. Las marcas no pueden pretender triunfar en este nuevo escenario sin tener en cuenta esta premisa. Si abres el juego y creas estrategias que satisfagan los egos de tus clientes, acudirán a tu marca con más rapidez y mayor entrega.

    Asombro

    Hace poco, un director de comunicación de uno de los grandes bancos españoles me contaba asombrado una experiencia que lanzaron en su departamento: invitaron a sus clientes a aportar criterios de mejoras. Recibieron miles, buenas, malas, de todos los colores. Lo que le asombró no fueron las sugerencias, sino el número de ellas. Descubrió el poder de la gestión de egos. Ya toda la comunicación la intenta realizar bajo esta premisa: involucrando a sus clientes, dándoles la palabra.

    ¡Ojo! No estoy hablando de CRM (que algunos críticos colocan ya en el pasado), no estoy hablando sólo de relacionarse con él, estoy hablando de cederle el protagonismo. No hablo de crear plataformas para que se relacione con la marca, sino con otros usuarios, clientes, como él, siempre sobre un valor único de marca (creado por nosotros antes de que sean ellos los que lo hagan). Quiero hablar, dar mi opinión, mi punto de vista, mi contribución.

    Quiero crear, formar parte, construir algo, sentirme valioso… y lo puedo hacer. Lo puedo hacer contigo o sin ti. Si tú, marca, me das la oportunidad de formar parte de algo, me iré contigo, aunque en esa construcción, esa nueva relación, esa trampilla que me pones, tú también salgas beneficiado. Me da igual. Es más poderosa la fuerza del ego que mi desinterés hacia tu marca. De acuerdo, acepto el trato porque, aunque tú sales beneficiado, yo también saco algo a cambio: satisfacer mi ego, ser alguien gracias a ti. (La comunicación de beneficio mutuo es una de las grandes reglas de la nueva publicidad).

    Hay decenas de millones de personas, clientes potenciales, que estarían dispuestos a formar parte de tu marca, involucrarse en ella, jugar con ella, hablar, discutir, o razonar sobre ella (la necesaria antesala para su consumo).

    Conquista

    Para conquistarlos sólo se necesitan dos cosas: un motivo interesante con el que involucrarse, hablar, discutir, jugar, etcétera, y un lugar dónde hacerlo. Hoy, ambas cosas son fáciles de crear. Todas las marcas tienen un universo de interés para las personas. Juegan un rol en nuestra existencia, te hacen feliz en algo, están relacionadas con algo importante de nuestra vida. Sólo tienes que detectarlo, proponerlo, invitar a que participen todos en tu propuesta y crear un lugar dónde lo puedan a hacer. El ego hará el resto.

    Como siempre digo, si tu marca no me lo permite no pasa nada, ya habrá alguna que lo haga, o ya encontraré un lugar donde pueda hacerlo. El problema es tuyo, no mío. Yo tengo millones de lugares donde ir y satisfacer mi ego.

    Antes de enfrentarte a tu próxima estrategia de comunicación piensa en cómo podrás satisfacer el ego de tus consumidores. Y olvídate del tuyo (ya engordará cuando veas los resultados).

    cesargarcia@anuncios.com

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