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    Sobrepeso

    Nacho Guilló, director creativo de Shackleton Ad, nos cuenta lo que se llevará a San Sebastian

    • Redacción 28 mayo 2008
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    Me llevo a Zipi. Mi compañero (barra) amigo. Vamos en mi tanque que vamos más anchos que en su mini. (Y también me llevo a Laura y Zaida, si consiguen salir pronto).
    Me llevo un buen propósito. El de volver habiendo aprendido algo de algún anuncio o persona.
    Me llevo una pregunta. ¿Habrá trabajos de esos que te hacen sentir pequeño, canijo, diminuto?
    Me llevo ganas de aplaudir lo bueno, lo nuevo y lo que no esperaba.
    Me llevo algo de fe. Creo que el buen trabajo será reconocido y que el mediocre, no.
    Me llevo un imposible. Ver un titular de los que se te quedan grabados para siempre. Si alguien tiene uno que lo mande, podría ser el último, están en peligro de extinción.
    Me llevo las neuronas. No viaje sin ellas.
    Me llevo el hígado. Para dejarlo en la barra y decirle al camarero: que no le falte de nada.
    Me llevo Actrón. Un analgésico que se presenta en forma de comprimidos efervescentes y que contiene tres principios activos, ácido acetilsalicílico, paracetamol y cafeína. La combinación de los dos principios, ácido acetilsalicílico y paracetamol con la cafeína, lo convierte en un eficaz analgésico para el tratamiento de la cefalea. Me lo descubrió Carmen Pacheco.
    Me llevo Todos por un pelo. Y la comparo con las pelis.
    Me llevo Real men of genius. Y la comparo con las radios.
    Me llevo The Economist. Y la comparo con las gráficas.
    Me llevo las ganas de subir a recoger. Eso es imposible que se te olvide en casa.
    Me llevo el ostiador eléctrico. Un aparato de autodefensa que provoca descargas de 5.000 voltios. Ideal para acabar con farragosas conversaciones publicitarias de forma fulminante.
    Me llevo abrazos para dar.
    Me llevo unos cuantos enhorabuena tío el trabajo está de puta madre.
    Me llevo la sana costumbre de reírme de cualquiera que se lo merezca. De él, no con él.
    Me llevo el recuerdo de que no es bueno comer una napolitana de chocolate volviendo al hotel a las tantas.
    Me llevo quinielas mentales. ¿1 oro, 2 platas, 2 bronces? ¿2 oros, 2 platas, 3 bronces?
    Me llevo dos palabras que me dan vuelta la cabeza. Txuletón y PortuEtxe.
    Me llevo el valor necesario. Por si viendo los oros hay que reconocer que nuestro trabajo no estuvo a la altura.
    Me llevo los chistes del telón, Camarón y Pera-árbol. Para que me los vuelvan a contar De la Peña y Acón.
    Me llevo el kit mental de frases preparadas para aplicar durante del festival (hay millones de oportunidades): 

    • Cuando finalmente la ciencia localice el centro del Universo, algunos individuos se van a sorprender al saber que no son ellos. 
    • Los monos son demasiado buenos para que el hombre descienda de ellos. 
    • He tenido una noche absolutamente maravillosa. Pero no ha sido ésta.
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      • Redacción