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    Reflexiones creativas: ‘Máquinas y almas’

    Raquel Rivera habla sobre la importancia de la interactividad

    • Redacción 17 septiembre 2008
  • Éste es el nombre de la exposición que hemos podido ver en el MNCARS y que se puede visitar hasta el 12 de octubre. Una muestra de media art donde se combina el arte la ciencia y la tecnología, y desde donde se invita al espectador a reflexionar, entre otros asuntos, sobre la interactividad o el intento de humanizar la máquina.

    En esta exposición el visitante participa de muchas maneras: algunas involuntarias capturando su movimiento y transformándolo en señales luminosas que reproducen la silueta del espectador y otras a través de la voz, generando ecos encadenados de personas que no tienen por qué haber compartido ni el lugar ni ese momento concreto. También colabora incluso sin saber que está contribuyendo a dar forma a la obra, como en la instalación de Mark Hansen y Ben Rubin Listening Post 2002-2006 en la que se recogen mensajes que se están emitiendo en tiempo real en diferentes chats y foros públicos de internet por protagonistas anónimos de una nueva colectividad.

    Contemplando estas obras te das cuenta de que es muy fácil quedarse en lo formal y sentirte visitante de un freakshow pero como dice Andrew Vande Moere (editor de Information Aesthetics infosthetics.com) ahora “la forma sigue a los datos” haciendo una analogía con el concepto de diseño de Louis Henry Sullivan (“la forma sigue a la función”). Un ejemplo de esta necesidad analítica es Micrófonos una muestra donde Rafael Lozano expone cada interactuación como modificadora de la obra de manera que el resultado es efímero y mutante cada vez que alguien verbaliza su mensaje. Deep play, de Harun Farocki, por su parte, expone doce pantallas desde donde se ofrecen diferentes miradas sobre el mismo evento: en el caso de la final de la Copa del Mundo en Alemania (2006) se muestra como la técnica permite comunicar varias líneas de información sobre un mismo y único suceso. 

    Cruz roja

    Al ver la estación de tratamiento de Natalie Jeremijenko y Ángel Borrego no he podido evitar rememorar a Joseph Beuys (1921-1986) y su concepto de sanación (también por la cruz roja de fieltro). Beuys desligó el objeto artístico de cualquier condicionamiento estético acercándolo al hecho antropológico. Esta estación recoge las emisiones de CO2 de los edificios, tomando el aire viciado y pasándolo por un invernadero donde las plantas lo convierten en O2, devolviéndolo a la atmosfera purificado. Una curiosa simbiosis de máquinas y seres vivos.

    Todas ellas son performances donde la forma sigue a los datos, pero es el bit, como el fonema, el que aporta el contraste significativo, en un lenguaje donde sólo hay dos variables: blanco y negro, si y no, on y off y cuyas combinaciones se traducen en imágenes o sistemas analógicos en movimiento que no nos hablan de tecnología sino del significado del tiempo, del yo social y colectivo, de los flujos invisibles de información que nos rodean, de la esencia de lo humano o de la energía que cada minuto permanece activa y que permite que todo fluya.

    El significado de estas obras nos traslada inevitablemente a nuestra realidad diaria recordándonos que los dispositivos que aportan información a nuestras vidas están siempre encendidos y disponibles, es decir, estamos dispuestos a recibir información veinticuatro horas al día y por distintos canales, interactuamos con el ratón pero también lo hacemos con la voz, el movimiento del cuerpo, etcétera.

    En definitiva, la nueva interactividad nos ofrece multiplicidad de fórmulas que nos obligan a trabajar y planificar más a fondo qué queremos que haga el usuario y qué vamos a darle a cambio. Cuando pensamos en interacción ya no podemos limitarnos a la pantalla del ordenador, ni olvidarnos de que el individuo está dispuesto a interactuar y comunicarse a través de otros dispositivos y circunstancias (móvil, punto de venta…) Para captar su interés en la actualidad hay que conocerle muy bien y ofrecerle precisamente aquello que necesita y cuando lo necesita.

    El acceso a la información se está redefiniendo constantemente y por ello es imprescindible estar preparado para afrontar los nuevos retos que nos depara la comunicación. La fórmula en mi opinión para poder desarrollarlos con éxito radica en levantarte cada día sabiendo que tienes todo por aprender y que lo que aprendiste ayer no te convirtió en un experto.

    raquelrivera@anuncios.com

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      • Redacción