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    Reflexiones creativas: ‘Creativo publicitario’

    Antonio Pacheco hace un repaso de la imagen que del gremio ofrecen el cine y la televisión

    • Redacción 29 octubre 2008
  • Seamos realistas y olvidémonos por un momento del tresesentismo teórico imperante. Y, ahora, permítanme hacerles una pregunta: ¿qué es lo que ve la gente? Y, más concretamente, ¿qué es lo que ven nuestras madres?

    Ya se lo digo yo: la tele. Y dentro de la tele, los realities.

    Pues bien, no sé si saben que en esta edición de Gran hermano participa una creativa publicitaria (sí lo saben, sí. Otra cosa es que digan que no lo ven). Lo cual me parece mítico. El único problemilla es que nunca he conseguido convencer a mi madre de que me dedico a algo decente y que mi trabajo no consiste en echarme unas risas con los colegas e irme a rodar a Wisconsin en cuanto puedo. Y, claro, ver a esta chica en la tele no ayuda a este propósito. Porque cada vez que levanta la pierna 267º y dice que ella es muy creativa y que se ha hecho este vestido con la bandera de Albania y una pegatina que es una rodaja de chopped, aparece en sobreimpresión Ana. Creativa publicitaria. Inmediatamente, visualizo a mi madre diciendo a mi padre: “lo ves, lo ves… haberle pagado una carrera para acabar así…”.

    Sin contar las veces que he tenido que explicar que no todos los creativos somos como Risto. Y que igual Risto tampoco es como Risto.

    Es decir, que me parece gratísimo que cada uno haga y diga lo que le dé la gana. El tema está cuando eso que haces o dices se asocia directamente al concepto creativo publicitario. Créanme, estoy a punto de contestar que trabajo en cuentas cuando alguien me pregunte, no les digo más.

    Ahora, igual que les digo una cosa, les digo la otra: sres. de Gestmusic y/o Zeppelin, aquí estoy para lo que uds. gusten. Y si hay que perder 10 kilos para lucir palmito en el jacuzzi, se pierden, faltaría más.

    Sigamos con los tópicos. La gente no ve la tele y si la ve, ve los documentales de La 2 y las pelis. Como no conozco ningún documental sobre la vida y milagros de la fauna creativa (una pena), hablemos de las pelis, que ahí si que hay lugares comunes para parar un tren.

    Una peli realmente floja que les recomiendo es Gente loca, protagonizada por el no-gracioso Dudley Moore. Interpreta a un creativo que “se vuelve loco” por la presión del curro y decide que va a hacer algo nunca visto en publicidad: decir la verdad. Le despiden y le internan en una clínica psiquiátrica donde se pone a hacer campañas con los otros locos. Ejemplo grato creativo: “United Airlines. La mayoría de nuestros pasajeros llegan vivos”.

    Y qué me dicen de Mel Gibson, en la infumable ¿En qué piensan las mujeres? Pues el pájaro éste debe ser un copy senior que tiene un despacho más grande que toda mi agencia, que se cree el mejor creativo del mundo mundial y el más guaperas. También cree que le van a nombrar director creativo (con lo cual pasaría a tener un despacho tamaño Santiago Bernabeu, supongo), pero le ponen de jefe a Helen Hunt (de notable parecido con mi creativa favorita) y con el shock empieza a percibir lo que las mujeres piensan de él: es un imbécil machista. Fui a verla con una agradable señorita con la que estaba en negociaciones en aquel momento y la conclusión fue: “Cómo os lo pasáis”.

    Patíbulo

    O la mítica 12 hombres sin piedad, en la que el nº 12 es un creativo que le da igual todo y se pasa el rato haciendo bocetos mientras los demás deciden si mandan al patíbulo a alguien.

    Por supuesto, sin menospreciar porque sea una serie y no un film a Don Draper, el repeinao director creativo de Sterling Cooper en Mad men, que lo mismo se atiza tres J&Bs en un brainstorming que se liga a la clienta dueña de lo que viene siendo el Galerías Preciados de Nueva York sin desaflojarse el nudo de la corbata.

    Y así, hasta el infinito y más allá. Como síntesis de la percepción que el mundo mundial tiene hacia nuestro gremio, les transcribo una perla de El nido vacío que estrenaron este finde y que les recomiendo que inviertan sus euros en ir a ver cualquier otra cosa. Se encuentra el protagonista, que es un dramaturgo, con otro escritor. Éste es el diálogo: “He dejado de escribir porque tuve un derrame”. “Y ahora, ¿a qué te dedicas?”. “Me dedico a la publicidad. Con lo que me quedó de cerebro, me sobra”.

    Pues eso.

    antoniopacheco@anuncios.com

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