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    Respeto y esperanza

    Artículo de José Carlos Gutiérrez

    • Redacción 30 enero 2009
  • Una evidencia: hay crisis, estamos en recesión. El diagnóstico es claro. Un tratamiento: esperanza. Cuidados paliativos: respeto.

    Cuando esta mañana caminaba hacia la oficina –soy de los privilegiados que en este desquiciado Madrid podemos venir caminando– pensaba, sentí,a y fruto de todo ello me pongo a escribir.

    Estamos en un mal momento, cierto, pero de nada nos vale repetirlo una y otra vez. Muchos hechos constatan lo ya conocido y nuestro sector, como otros, sufre. No podemos revolcarnos en el sufrimiento, tenemos que tratar de ver la luz al final del túnel y hablar de esperanza. La esperanza de que esto no es para siempre, la esperanza de que un colectivo de profesionales como nosotros es valioso y ese valor es y será reconocido, la esperanza de que la comunicación y la publicidad son necesarias, la esperanza, en suma, de que más tarde o más temprano el brillo de las ideas, de la creatividad, de la ilusión y de los grandes momentos, volverá a iluminar una profesión, la nuestra –la formada por creativos, ejecutivos, planificadores, compradores…publicitarios–, hoy entristecida.

    Todos estamos en el mismo tren, a todos nos invaden los mismos sentimientos pero debemos lanzar chorros de esperanza que nos despierten y nos saquen del agujero. Todos nos lo merecemos.

    Además, en estos momentos no podemos olvidarnos de que, ante todo y sobre todo, somos personas; de carne, hueso y corazón, por eso: respeto. Respeto para los compañeros que hoy, empujados por la marea negra, se encuentran fuera del mercado laboral. Respeto para no aumentar el sufrimiento de unos, la desazón de otros y el sentimiento de injusticia de todos. No hagamos noticia del dolor.

    Como dijo Cicerón: “Nuestros pensamientos forjan nuestras ideas”, un pensamiento positivo da un resultado positivo. Pensemos, hablemos y escribamos en positivo, ¡quién sabe si una corriente inmensa de energía positiva puede hacer cambiar el curso de este destino! Lo podemos intentar, no cuesta más que pararse unos segundos, o minutos, pensar hacia adentro y estallar sembrando la esperanza a nuestro alrededor y con un infinito respeto por todos y todo lo que nos rodea.

    ¡Feliz futuro!

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      • Redacción