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    TBWA hace hablar a las paredes de las víctimas de la violencia machista

    ‘Paredes que hablan’, una iniciativa de la Fundación Mujeres desarrollada por la agencia TBWA

    • Redacción 19 noviembre 2018

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    El 70% de las mujeres asesinadas por violencia de género son madres. Sus hijos e hijas son las víctimas colaterales de estos crímenes. Que se conozca un poco más su realidad es el objetivo de Paredes que hablan, una iniciativa de la Fundación Mujeres desarrollada por la agencia TBWA. “Lo que les quedan a estos hijos es una herencia de sufrimiento”, explica Juan Sánchez, vicepresidente creativo y de innovación de la agencia. “Las únicas que conocen su realidad son las paredes, testigos mudos de ese sufrimiento. Lo que hemos hecho es que lo cuenten”. Y lo han hecho literalmente: instalando cuatro paredes en la estación de Atocha de Madrid que narran las historias de cuatro familias destrozadas por un asesinato machista. Las paredes incorporan una tecnología que transmite el sonido no por el aire, sino por vibración, de modo que una persona solo puede escuchar los audios si apoya el oído en ellas.  “La sensación es de absoluta intimidad, parece que te lo está contando a ti”, apunta el creativo.

    Los relatos, “a caballo entre la pena y la indignación”, los hacen las propias familias. Los audios condensan las entrevistas que mantuvo Sánchez con familiares de cuatro víctimas: tres hermanos y un hijo de mujeres asesinadas que se han hecho cargo de los huérfanos que han dejado. Los nombres son ficticios, pero las historias de estas familias (de Madrid, Vigo y Tenerife) son reales. La madre de Marta fue brutalmente asesinada mientras dormía de un disparo en la sien por su marido. La niña estaba presente. El padre de Pedro provocó una explosión y un incendio en la casa familiar para matar a la madre del niño y suicidarse a la vez. Antes mandó al pequeño, de 8 años, a casa de la abuela. Ahora vive con su hermano mayor. Alicia fue asesinada delante de sus tres hijos (de 4 años, 2  años y 9 meses). Su pareja y padre de los niños le asestó más de veinte puñaladas. Fue condenado por homicidio a quince años de los que ha cumplido diez y goza ya de un régimen abierto. Hace dos años, Alba fue asesinada por su pareja en el rellano de la escalera delante de sus dos hijos, Diego y Manuel. Alba recibió trece puñaladas con un cuchillo de 35 centímetros.

    “Afortunadamente no todas las familias tienen una experiencia directa la violencia de género. Nada mejor que escucharlas a ellas para saber cuáles son de verdad sus problemas”, explica Marisa Soleto, presidenta de la Fundación Mujeres. Todas hablan de la indefensión y la sensación de abandono que experimentan. También de las dificultades añadidas a la pérdida de los progenitores que tienen que afrontar los pequeños, niños traumatizados que tienen cambiar de casa, a veces de colegio y que se enfrentan a  problemas económicos (según las circunstancias  hay menores que no tienen derecho a cobrar pensiones o seguros). Para apoyarles, la Fundación Mujeres gestiona desde hace dos años el Fondo de Becas Fiscal Soledad Cazorla Prieto, promovido por su familia. Desde su creación, una veintena de familias se han beneficiado de él. Se estima que desde 2005 son 600 las familias en esta situación.

    La exposición virtual se podrá visitar en Atocha hasta finales del mes que viene. Las historias también se pueden escuchar en la web lasparedeshablan.com.

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      • Redacción