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    Concha Wert: “Esto, claramente, es una obra colectiva”

    Al frente del CdeC desde sus inicios hasta el pasado mes de octubre, Concha Wert recibió el CdeC de Honor el pasado mes de mayo.

    • Redacción 19 agosto 2022
  • Los habituales del Día C saben que durante la gala de entrega de premios hay dos momentos especialmente emotivos (dentro de que la emotividad es una característica intrínseca a este evento). Uno es la entrega del CdeC de Honor. El otro, la ovación a Concha Wert, hasta el pasado octubre directora del Club de Creativos. Este año, los asistentes se vieron privados de uno de ellos, pero la intensidad del reconocimiento como destinataria del CdeC de Honor sumo intensidades e hizo temblar al Kursaal.

    CdeC

    Ha sido la primera vez, como ella misma reconocía en una entrevista previa a la entrega de esta distinción, que este galardón se entregaba a un profesional cuya labor no ha estado directamente ligada con el oficio. Por eso, dice, antes de que le fuera comunicada la decisión albergaba dudas sobre ello. No así por el reconocimiento permanente que ha tenido en el CdeC, expresado con obras y palabras, dice.

    Por eso también, entiende que este galardón no es tanto a su persona como a un amplísimo colectivo, el de todos aquellos con los que ha trabajado en la construcción y amplificación del CdeC. “Esto, claramente, es una obra colectiva, por tanto, yo no percibo el CdeC de Honor como un premio individual, sino colectivo”. También por esta razón, y por el reconocimiento que dice haber percibido siempre, aun sin tener claro cómo reaccionará en el momento de la entrega, no se siente preocupada “porque me siento muy arropada”.

    Llegó a la publicidad desde el periodismo, cuando a través de David Torrejón, entonces director jefe de Anuncios, su director del momento, Luis Muñiz, le llamó para encargarle la realización de entrevistas a profesionales del ámbito internacional. Para Wert, la publicidad no era un área de su interés entonces, pero esa labor le permitió conocer a perfiles profesionales y personales muy interesantes, y descubrió que cuando los entrevistados eran creativos, los perfiles eran aún más interesantes. Y fue ahí cuando empezó a valorar la obra creativa, más como producto cultural que desde su vertiente de industria, que llegó después.

    De alguna manera, esa evolución también se ha vivido en el seno del CdeC desde su creación, recuerda. Había una necesidad de constituirlo (hubo otros intentos previos y fallidos, como La Cerda) “porque no existía una asociación que aglutinara a los creativos ni tampoco las herramientas que hoy hay para establecer conexiones. Cuando empiezan a cambiar las formas en las que se relacionan los profesionales y se crean esos nodos de creación, entonces el CdeC evoluciona porque pierde esa razón de ser asentada en un conector de profesionales y creativos. Ahí nos replanteamos hacia dónde evolucionar y cuál era la necesidad de la existencia de una asociación como esta y llegamos a la idea de que, desde la creatividad se podía construir un territorio en el que se relacionaran los distintos agentes de la industria. Esa visión es lo que ha guiado la actuación del CdeC en los últimos siete años, además de seguir el paso al cambio para ofrecer las pistas de ese cambio a todo el colectivo. Con un ojo aquí y otro en el horizonte. Es la única manera de que esto no muera en el hoy y llegue al mañana”, dijo como consejo. Una visión que cada presidente ha traducido en acciones concretas “que se van sumando unas otras, nada se ha destruido, por eso, ahora el CdeC hace tantas cosas. Aunque su público natural y genuino sean los creativos, el club busca reunir al resto, lo que le ha dado notoriedad dentro de la industria”.

    Aunque tampoco ha estado exento de críticas. La más común, la de ser un club de élites y de amigos. Algo que han intentado contrarrestar y desmentir, aunque reconoce que siempre han tenido una debilidad en la franja intermedia entre las personas que ocupan las cúpulas de los departamentos creativos, que están porque sienten la necesidad de devolver algo a la profesión, y los jóvenes, que están porque perciben claramente los beneficios de ello. En las sucesivas juntas se ha puesto el problema sobre la mesa, reconoce: buscar incentivos para esa banda en la que está el grueso de la gente y que, aunque no se asocien, es necesario trabajar para ellos. Pero se nos han resistido”.

    Anuncios.- ¿Qué le hubiera gustado hacer y no ha sido posible?

    Concha Wert.- Quizá encontrar fórmulas para que los jóvenes sean un poco mejor tratados. Es algo que nos propusimos desde el principio, con un documento de buenas prácticas incluso, pero no tenemos capacidad coercitiva, ni tuvimos el predicamento suficiente para que cambiar la situación.

    A.- La última encuesta que ha realizado el CdeC junto a la APG sobre la industria pone en evidencia que ahí sigue habiendo un problema. ¿Pone en riesgo ello el relevo?

    C.W.- Es un problema que tenemos desde hace tiempo, el talento joven no encuentra suficiente aliciente en este sector. No diría que no hay relevo, porque de vez en cuando sale gente talentísima, pero sí hay que atajarlo y no veo que se esté haciendo. Lo que podemos hacer es concienciar a las dos partes: a los jóvenes para que no se dejen y a los que están en empresa para no ser parte de ello. Pero, o se hace como acuerdo de industria con el compromiso de cumplirlo, o no hay manera. Y a corto plazo no lo veo.

    A.- ¿Cómo definiría el actual momento creativo en España?

    C.W.- Creo que todavía se está en un momento complicado, se siguen dando ajustes. No se ha asimilado aún lo que ha pasado en esta industria en la última década y se sigue en plena búsqueda de mensajes, de formatos… A lo mejor esa es la dinámica, estar en permanente ensayo/error, pero conlleva un gran desgaste. Ha habido un siglo para probar unas formas y mecanismos de un oficio, y en menos de quince años todo eso ha saltado por los aires y hay que buscar con los mismos mimbres nuevas fórmulas. El tablero de juego es distinto.

    A.- ¿Desde las escuelas y universidades se es consciente de ello?

    C.W.- Me consta que existe la inquietud y preocupación, pero no encuentran la forma de cambiar y adecuarse; la velocidad del cambio es tan vertiginosa, que no pueden, existe la preocupación, quieren cambiarlo pero ahora mismo, por más que corran, el cambio les lleva una ventaja kilométrica. Los publicitarios están más acostumbrados al cambio y son más rápidos en su reacción, esa es su gran ventaja. Es más fácil adecuarse desde la profesión que desde la formación.

    A.- ¿Está en peligro la agencia como estructura?

    C.W.- La he visto más en peligro antes, otra cosa es que la estructura de la agencia haya cambiado, porque ya no hay anunciantes con fees importantes y se trabaja más por proyectos, pero las marcas siguen demandando un interlocutor válido. Es cierto también que ahora conviven nuevas fórmulas, desde la creación de equipos externos por proyectos a la más novedosa en España, que son los equipos in house, pero muchas veces, en este último caso, son el interlocutor del anunciante con la agencia.

    A.- ¿Llegará la Administración a entender el valor de la publicidad?

    C.W.- De momento, la rigidez que existe en los procedimientos administrativos, que por otro lado es comprensible, va en contra de que trabaje con gente competente y a un precio razonable. La cuestión es cómo equilibrar que exista ese control con que se prime la creatividad y la brillantez, porque eso es eficacia.

    A.- ¿Qué le ha dado el CdeC?

    C.W.- Mucho. Un lugar donde trabajar a gusto, sintiéndome libre en todos los sentidos y pudiendo hacer cosas. Aunque dependía de las juntas directivas y los presidentes, nunca he sentido tener un jefe, nadie nunca me ha impuesto nada, eso es un privilegio que conoce muy poca gente. Me ha dado, además, la oportunidad de estar en contacto y conocer a gente muy interesante, y eso estimula, compensa y gratifica. Me ha dado mucho. Voy a seguir teniendo alguna ligazón como integrante del consejo consultivo cuya misión es velar por la marcha del CdeC y escoger el premio Juan Mariano Mancebo al talento emergente. Pero sentía que me tenía que apartar del día a día, por mí, y por el club. Espero no arrepentirme. A partir de enero de 2023 empiezo una nueva vida que pasa por estudiar de una manera reglada, por aprender italiano y por pensar en hacer algo para niños o jóvenes, no sé si relacionado con la profesión o no.

    De 0 a 150. Los inicios

    Siempre que puede lo cuenta, porque “los inicios fueron preciosos”, dice. Fue convocada por Juan Mariano Mancebo a instancias de Pedro Soler, Paco Segovia y Miguel García Vizcaíno para proponerle encargarse de la gestación del club. Con una advertencia, recuerda: “Esto te tiene que poner, porque no hay dinero”. Wert acababa de salir de la entonces Consultores y estaba centrada en la docencia (en La Nebrija) y decidió aceptarlo. Esa misma noche, los cuatro creativos lanzaron una cadena de correos electrónicos en la que se incluía el de Concha Wert. A la mañana siguiente, tenía 150 mensajes de otros tantos profesionales que querían hacerse socios. Hoy son más de 600.

    Este contenido se publicó originalmente en el Nº 1662 de ‘Anuncios’

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