Pensemos en una mujer nacida aquí en España, pongamos que en Valladolid, en 1980. Por ayudar a la narración, la vamos a bautizar Anunciación. Nunci, así la llaman en casa para diferenciarla de su madre, es una niña con una infancia feliz en un país que empieza a disfrutar de una era de crecimiento económico, democracia y conquistas sociales.
Apenas había cumplido tres años cuando llega a Televisión Española un erizo rosa llamado Espinete que cada tarde forma el barrio más grande de España, el Barrio Sésamo. La familia de Nunci se va de vacaciones a la playa en un Peugeot 205 que promete ir contigo al fin del mundo. En la radio suenan los éxitos de Los 40 Principales, que en 1987 se independizaron de la Cadena Ser.
Cuando en 1990 pasa de haber dos cadenas a cinco, Nunci le pide a su padre que compre una tele nueva. Entre la petición de su hija, y que es año de Mundial de fútbol en Italia, el hombre se decide por la buena relación calidad-precio de la marca catalana Elbe, que además viene muy recomendada por su cuñado.
Es un día de 1994 cuando Nunci le anuncia a su madre que ya no quiere que le elija la ropa. En la calle Menéndez Pelayo hay un Zara que todavía no es más que una tienda de moda gallega. Mientras escucha cintas de Roxette y Ace of Base en un walkman Aiwa, Nunci sueña con vestir vaqueros Levi’s, aunque el presupuesto familiar hace que acaben siendo de la marca Lois.
Apenas unos años más tarde, un poco antes del cambio de milenio y el efecto 2000, Nunci se convierte en la primera mujer de su familia que estudia en la universidad. Elige entrar en periodismo, aunque sueña con dedicarse a la publicidad. El problema es que para hacer publicidad se tendría que mudar a Segovia o a Madrid, y su familia no se lo puede permitir.
Después de varios cortometrajes rodados con una Sony Handycam prestada, pasarse los veranos poniendo copas en un bar del centro para sacarse unas pelas y hacer unas prácticas en el departamento de publicidad de El Norte de Castilla, Nunci se anima a participar en un concurso que organiza la agencia McCann Erickson en Madrid. Bingo: consigue unas prácticas como redactora en el departamento creativo. Está cumpliendo su sueño y, aunque las prácticas no son remuneradas, con el dinero ahorrado como camarera se puede permitir vivir de alquiler en un piso compartido cerca de la estación de Chamartín.
La crisis de 2008 sorprende a Nunci, que se queda sin curro cuando la agencia en la que trabaja pierde una cuenta gorda. Un ex compañero le anima a probar suerte en Londres. Se coloca de reponedora en el supermercado Sainsbury’s hasta que aprende a hablar inglés bien. Un tiempo después, entra en la legendaria agencia Saatchi & Saatchi. Pero no lo hace de creativa, sino como barista. Con los años y los cafés, logra convencer al director creativo ejecutivo para que la contrate, al fin, como copy.
Pero ¡ay!, en Londres apenas hay sol y Nunci echa de menos lo de quedar con sus amigos a tomar cañas en las terrazas de Madrid, así que se acaba volviendo aunque pierda dinero.
La pandemia sorprende a Nunci en plena baja de maternidad. Al estrés del primer hijo se le suma el miedo al virus. Los meses pasan y cuando se reincorpora al trabajo, la agencia en la que curraba ha tenido que echar el cierre.
Desde entonces, Nunci ha encadenado trabajos esporádicos que consigue a través de la plataforma Malt, que ella a su vez presenta en LinkedIn como proyectos freelance. Renunció a un segundo hijo y se quedó con la hipoteca variable y un marido que trabaja como profesor de secundaria en un colegio del barrio. En ocasiones, cuando se mete en la cama y apaga la luz, se sorprende pensando si es demasiado tarde para hacer una oposición.
La edad media en España es de 45,3 años, los mismos que cumple la revista Anuncios. Anunciación representa a la persona media en nuestro país. Esta historia es una ficción y cualquier parecido entre la vida de Nunci y la realidad es una coincidencia. O no.
Adrián Mediavilla es cofundador de (Granpaso) Strategy Company

