• Opinión

    Puestos a ser mejores de 2012, en adelante

    Mario Sánchez del Real. Llegó la hora de ser mejores. El momento del año en el que siempre nos proponemos mejorar lo anterior, dando por hecho cierto que todo lo pasado fue peor. Ojalá. Puestos a proponernos...

      • Autor
      • Editorial de Anuncios
    • 23 enero 2012
  • Mario Sánchez del Real.

    Llegó la hora de ser mejores. El momento del año en el que siempre nos proponemos mejorar lo anterior, dando por hecho cierto que todo lo pasado fue peor. Ojalá.

    Puestos a proponernos ser mejores en 2012, ¿por qué no empezamos por uno mismo? Pero hoy en día uno mismo es algo que se puede complicar bastante. Nos extendemos virtualmente un poco más allá de lo que nuestros cuerpos soportan y nuestros cerebros son capaces de gestionar. Al menos así me pasa a mí. Lo sé, me hago mayor…

    Arranco el ejercicio: para este nuevo año que acontece, me he propuesto desenmascarar de mi lista de amigos de Facebook a unos cuantos infiltrados, camuflados, emboscados y presuntos espías de mi vida. Bueno, tampoco ven mucho porque soy más bien voyeur del bonito Gran Hermano social. Entonces me propongo ser más activo en mi muro y comentar con renovadas fuerzas todo lo que me llueva por allí y ser yo el emboscado. Prometo acordarme de lo que hice en 1985 para poder completar mi timeline social, nueva y preciosa feature del caralibro y no dejar ese gran hueco vital abierto, lo haré por el futuro de la humanidad pero sobre todo para que mi madre sepa quien soy de verdad.

    Juro que no volveré a abrirme una cuenta de mail que nunca más usaré, para rellenar un formulario de participación, que desbloquearé los antipopups de mi navegador para sentir el calor de la publicidad digital en tiempo real. Que no volveré a instalarme una app en mi smartphone de esas que solo se usan una vez , pero que permanecen como fondo de escritorio del menú de por vida.

    Prometo ser el último en tener el IPad2, con permiso del excelso difunto, claro. Además no volveré a pensar en toda la familia del mismo difunto cuando use ITunes, in memoriam.

    Voy a ser fuerte mentalmente contra mi pereza y superaré la barrera de los cien tweets en mi olvidada cuenta de Twitter.  Voy a seguir hasta a el tato y dejar de pensar que es guay no seguir a nadie. Me voy a enterar de qué es Spotify Premium, sin pagar un euro. Me desinstalaré el Windows virtual de mi Mac, y dejaré de pensar que es como tener dos ordenadores, cuando lo que tienes es uno y medio pero mucho más lento. Me haré fan de todas las aplicaciones sociales, implicando a los emboscados y a todo Cristo viviente que sea mi amigo, por hacerles un favor.

    Voy a contar dónde estoy permanentemente, haré checkin en todas las esquinas y seré Major, Alcalde, Concejal o lo que me dejen ser, de cada lugar que pise. Será como cuando esos graciosos perritos hacen esos bellos graffitis en cascada cuando marcan su territorio, lo mismo. Voy a dejar rastro a saco.

    No volveré a hacer clic en un banner conscientemente, sí, señor juez, lo hice un par de veces, lo admito. No diré que he visto el viral de moda en YouTube cuando no tengo ni idea de lo que me están hablando. Puestos en YouTube, no volveré a preguntarme porqué les ponen (además) alitas a las modelos del Victoria's Secret Fashion Show cuando visualizo por cuarta o quinta vez el video; de hecho, armándome de valor, no volveré a verlo, lo juro. Además instaré a los descarriados millones que lo hacen a que lo dejen, por su salud.

    Dedos

    Contestaré al menos a doce whatsapp al día: doce veces, doce causas. No volveré a cometer el pecado de llevar un IPhone y un Blackberry en el bolsillo, porque sencillamente es incompatible con una vida cerebral digna y ya no sé ni donde poner los dedos sin enredarlos. Tampoco volveré a mirar la luz roja de mails entrantes y poner mis ojos en tan penetrante y brillante luz, que con un parpadeo constante es capaz de sacarnos de cualquier idea, conversación o reunión, como si de un hipnotizador sacacorchos se tratara.

    No contestaré mails, SMSs , ni chatearé estando en una reunión, pretendiendo que puedo perfectamente seguir el hilo de la misma. Se acabó mi multitask, lo juro.

    Y, lo más importante, prometo no seguir ajeno al trendtopic de la semana, del mes y del día, y no volveré a dormir a pierna suelta bostezando mi desconocimiento. Me avergüenzo tanto de ello…

    Sí, amigos, este año, sin duda, seré mejor persona.