La inteligencia artificial gana terreno entre los internautas españoles, pero su adopción todavía presenta importantes diferencias en frecuencia, profundidad de uso, confianza y disposición a pagar. El 52% de la población internauta de entre 16 y 75 años ha utilizado herramientas de IA durante el último año, aunque solo el 15% las ha incorporado de forma avanzada a sus rutinas, automatizando procesos o delegando tareas completas. Así lo recoge el I Estudio de inteligencia artificial de IAB Spain: cómo usuarios y profesionales utilizan, perciben e integran la IA, elaborado por IAB Spain en colaboración con Elogia.

El estudio muestra además una clara brecha generacional. La penetración alcanza el 79% entre la generación Z, baja al 64% entre los milenials y al 47% en la generación X, mientras que entre los boomers se queda en el 33%. El usuario de IA tiene una edad media de 46 años, frente a los 54 de quienes todavía no emplean estas herramientas. Entre estos últimos, un 34% asegura que seguro o probablemente comenzará a utilizarlas durante los próximos doce meses.
Mucho uso, pero todavía poca profundidad
Entre quienes ya han adoptado la IA, su utilización es frecuente: el 86% recurre a ella a diario o semanalmente y el 43% lo hace todos los días. La frecuencia vuelve a ser mayor entre los más jóvenes: el porcentaje de usuarios diarios alcanza el 55% en la generación Z y el 50% entre los milenials.
Sin embargo, el 85% permanece en un nivel de uso básico, puntual o de apoyo, y el 59% no utiliza ninguna funcionalidad avanzada. Buscar información es la principal aplicación personal, mencionada por el 73% de los usuarios.
El principal obstáculo para avanzar hacia una utilización más sofisticada no es el rechazo a la tecnología, sino la capacitación. El 31% señala la falta de formación como principal freno, seguida del precio (30%) y la calidad irregular de los resultados (28%). El reto, según apunta el estudio, pasa por evolucionar del uso conversacional hacia la incorporación de la IA a procesos y flujos de trabajo automatizados.
ChatGPT domina el mercado
La utilización se concentra además en un reducido grupo de plataformas. ChatGPT es conocida por el 97% de los usuarios de IA, utilizada actualmente por el 70% y la herramienta preferida del 52%. Gemini ocupa la segunda posición: cuenta con un 85% de notoriedad y un 43% de uso, y destaca especialmente por su facilidad de utilización.
Microsoft Copilot completa el podio, con un 20% de uso actual y un 8% de preferencia. Claude presenta un alcance menor, pero consigue una elevada fidelidad: el 66% de quienes la utilizan la señala como su opción preferida y destaca especialmente por las valoraciones que recibe en calidad y fiabilidad.
Los datos comportamentales de GfK DAM incluidos en el estudio corroboran el fuerte crecimiento de estas plataformas. Entre junio de 2025 y junio de 2026, el número de usuarios únicos de herramientas de IA en España aumentó un 49%, desde 17,3 hasta 25,8 millones. ChatGPT pasó de 14,3 a 20,4 millones (+42,5%), mientras que Gemini triplicó su audiencia, desde 3,3 hasta 10,2 millones. Copilot creció un 25%, hasta los 2,8 millones. Claude multiplicó por doce sus usuarios únicos y Meta AI, por nueve.
El pago sigue siendo minoritario
La extensión del uso todavía no se ha trasladado a la monetización. El 87% utiliza principalmente versiones gratuitas y solo el 13% paga por la IA: un 7% lo hace a través de su empresa y un 6% directamente de su bolsillo.
Existe, no obstante, margen de crecimiento. Un 14% de quienes actualmente no pagan afirma que estaría dispuesto a hacerlo y otro 33% no lo descarta. El precio constituye un condicionante importante: dos de cada tres potenciales compradores no pagarían más de 10 euros mensuales y el desembolso medio aceptado se sitúa en 9,4 euros. Entre los usuarios diarios, el porcentaje que paga aumenta hasta el 21%.
El ámbito profesional es uno de los terrenos donde la IA está adquiriendo mayor relevancia. El 48% de los usuarios ya la emplea en su trabajo, porcentaje que asciende al 65% entre la generación Z y al 55% entre los milenials. Sus principales aplicaciones profesionales son la redacción de textos y correos electrónicos (40%), la investigación (33%) y el análisis de datos (27%).
Entre quienes la utilizan profesionalmente, el 90% percibe algún impacto positivo. El 53% asegura trabajar más rápido, el 40% considera que ha mejorado la calidad de su trabajo y otro 40% afirma que consigue liberar tiempo.
Ese ahorro genera, sin embargo, lo que el estudio denomina la “paradoja de la productividad”: entre quienes ganan tiempo gracias a la IA, un 47% lo dedica a su vida personal, pero prácticamente el mismo porcentaje, un 46%, lo emplea en asumir una mayor carga de trabajo. El 37% lo destina a tareas estratégicas y el 26% a formación.
La IA entra en el proceso de compra, pero no toma la decisión
La tecnología también empieza a modificar el recorrido del consumidor. El 45% de los usuarios de IA la ha empleado como ayuda en alguna compra, equivalente al 23% del total de internautas. Entre la generación Z, el porcentaje alcanza el 54%.
Su influencia se concentra especialmente en la comparación de alternativas (66%) y la investigación (57%), mientras que tres de cada diez usuarios de IA comienzan ya en estas herramientas sus búsquedas de productos. En la decisión final, sin embargo, pesan más las recomendaciones de familiares y amigos (50%) y las opiniones de otros consumidores (47%): solo un 16% menciona la IA.
El salto hacia el comercio agéntico encuentra todavía importantes resistencias. El 65% de quienes han utilizado IA durante una compra no permitiría que realizara la adquisición de manera autónoma, mientras que un 21% lo aceptaría bajo supervisión y únicamente un 14% lo permitiría sin condiciones. Incluso entre quienes aceptarían delegar compras, el 49% no autorizaría ningún gasto sin revisarlo previamente.
Una brecha de 40 puntos entre expectativa y confianza
La confianza aparece así como uno de los principales desafíos para la siguiente etapa de adopción. El 68% de los usuarios considera que la IA será imprescindible en el futuro, pero solo el 29% afirma confiar en ella, una diferencia cercana a los 40 puntos.
A ello se suman las inquietudes relacionadas con el empleo y los datos personales: al 59% le preocupa el impacto laboral de la inteligencia artificial y al 66%, la privacidad de la información que comparte con estas herramientas. Pese a ello, el 67% reconoce haber compartido ya algún dato personal.
La prudencia también se refleja en la forma de consumir la información generada por estas plataformas: el 95% de los usuarios asegura contrastarla en alguna medida.







