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    Las palabras no son sostenibles

    Un artículo de opinión de Ibay Prieto, ‘creative area manager’ de la agencia Popin

    • 26 abril 2022
  • Piensa un momento. Seguro que antes de leer esto, has escuchado, oído o leído la palabra sostenible. Últimamente parece que todas las marcas han adoptado un discurso que muchas veces no va más allá de un titular o la buena acción del día.  Pero… ¿por qué no damos el paso definitivo hacia un movimiento cada vez más necesario?  Vivimos en un constante sí pero no, no pero sí. Es como ese chiste que dice: odio ser bipolar, es genial.

    Desde hace algún tiempo, algunas marcas han tomado una iniciativa activa en este sentido. Mediterráneamente de Estrella Damm y su compromiso con el cuidado del Mar o La salud en tu muñeca de Apple Watch analizando tu bienestar son dos buenos ejemplos. Como Director Creativo Ejecutivo de la agencia creativa popin_ intento que cada propuesta a nuestros clientes aporte un insight wellbeing. No solo un mensaje bonito, sino una acción y un compromiso que nace desde el propio briefing.

    De esta manera, nos obligamos a proporcionar una experiencia en sintonía con los valores de las marcas. ¿Quién no quiere cuidarse? ¿Qué marca no quiere cuidar a sus clientes? Si hacemos memoria, antes las marcas querían que compraras sus productos. Ahora, quieren que te sientas bien con sus productos. Y ahí está la clave. En este sentido los Objetivos de Desarrollo Sostenible deben estar presentes en la hoja de ruta de cualquier marca que quiera tener éxito en esta nueva era.

    Dicen que el viaje más largo comienza con un solo paso. ¿Y si lo aplicamos a nuestro día a día, a nuestra responsabilidad profesional? No podemos decir que somos de una manera si no actuamos en consecuencia. Eso solo vale para “mañana empiezo el régimen, ahora me tomo este pastel”. Bromas aparte, las agencias creativas tenemos la obligación de ayudar a nuestros clientes a marcar el camino. Debemos ser los guardianes del mensaje que hay que transmitir. Si tengo un evento, cero plásticos. Si hago una campaña, que tenga unos valores claros. Si lanzo un mensaje, que haya una responsabilidad. Esto no va de hacer algo porque está de moda, porque sea instagrameable o porque me hace sentir bien. Es algo que tenemos que hacer para preservar nuestra tierra. Ya sea viajando, comiendo o consumiendo. Cada día que pasa, las personas somos más conscientes de las implicaciones que tienen nuestros actos.

    Estamos a las puertas de una nueva era. La generación Z y Alfa han nacido con un compromiso claro con el planeta, la inclusión social y el bienestar.  No solo con la tecnología, los juegos o la diversión, que también. En este sentido, las marcas deben dar un paso adelante, porque son estas dos generaciones las mayores generadoras de contenido.

    El futuro pasa por empresas responsables a largo plazo para sí mismas y para sus consumidores. Qué lejos queda eso de los “fans” y qué cercana se ha vuelto la palabra “valor” entendida desde el punto de vista del compromiso de las marcas con el consumidor. Apenas quedan siete años y medio para llegar a la Agenda 2030 y las empresas ya no pueden permitirse el lujo de mirar hacia otro lado. Ha llegado el momento de abordar el concepto de sostenibilidad en términos de estrategia empresarial y comunicación corporativa. Aquí no vale “bueno, ya que estamos, empiezo el lunes”.

    En este sentido, la pandemia ha ayudado a acelerar este proceso de transformación. Todos hemos sido protagonistas de ese cambio social enfocado a la salud y no tanto a los resultados. Muchas compañías han tenido que hacer una profunda reflexión para saber dónde y cómo quieres mostrarse en esta nueva etapa de nuestras vidas. Ya no basta con calendarizar acciones esporádicas que tengan un impacto limitado en el tiempo. Tiene que haber un mensaje claro que consiga calar y permanecer en el tiempo. Ya lo hizo Moisés con las tablas de la Ley.

    Te decía al principio: “Las palabras no son sostenibles”. Pero tienen el poder de hacer cambiar conciencias, y eso lo es todo. Porque una acción lleva a una reacción y eso es justo lo que buscamos los creativos. Así que si me lo permites, voy a cambiar de opinión y voy a retitular este artículo: “¿Quién ha dicho que las palabras no pueden ser sostenibles?”