A pocos les hubiera extrañado que Jaime López-Francos, al frente de la operación de Dentsu en Iberia, que representa más del 70% del negocio que aporta el sur de Europa al grupo, fuese el llamado a dirigir el área de Europa Occidental, Meridional y MEA establecido dentro de la nueva organización anunciada ayer por el holding japonés para el viejo continente. De hecho, era el señalado para afrontar ese rol. Sin embargo, el CEO de Dentsu Iberia ha decidido mantener el foco en el mercado local, en sus clientes y en el equipo, con el que tanto éxito ha conseguido, según ha reconocido a Anuncios.
La disyuntiva estaba entre liderar el clúster o seguir dirigiendo Dentsu Iberia, la unidad más potente del grupo fuera de Japón “y seguir concentrados en el negocio local”, afirma. Y aunque es fácil imaginar que tomar la decisión no fue nada fácil, no hubo duda, explica Jaime López-Francos.

Respecto a la reorganización llevada a cabo por Dentsu en Europa y su repercusión en Dentsu Iberia, señala que André Andrade “ha sido una pieza fundamental en el grupo durante estos doce años, principalmente en el tema de adquisiciones y negocio internacional, además de ser nuestro parapeto en Japón. Los japoneses han decidido concentrar más el negocio, incluido el del clúster de Iberia, que es el que mejor ha funcionado de todo el grupo, junto con el de Japón. Pasamos a formar parte del área Europa Occidental, Meridional y MEAA, pero nuestro foco y nuestro modelo de compañía centrado en el mercado local, en el negocio de nuestros clientes y en nuestro equipo, está intacto, porque esta industria son las personas”.
Indica, por otra parte, que existe una gran sintonía y relación con Mariano di Benedetto (directivo que se ha colocado al frente de la operación en el sur de Europa) y con Italia, “nos ha funcionado bien operando juntos en el pasado”, comenta, por lo que ya en el corto plazo, el objetivo es “mantener esa relación más cercana, colaborar de la manera más estratégica, pero concentrándonos en los accionistas, los clientes y el equipo”.
Aunque asumir un rol internacional podría haber supuesto tener una mayor visibilidad a escala global, también habría significado perder el foco en lo local, reflexiona López-Francos. “Llevo más de 30 años en esta industria y trabajado para clientes durante más de 25 años, como ING o Ikea. Sentirte responsable y cerca realmente de tus clientes y de un equipo unido que trabaja por y para los clientes es nuestro modelo, y creo que una mayor proyección internacional realmente tendría una aportación pequeña para nuestro negocio; iba a tener poco impacto”.
Un negocio que en el primer cuatrimestre del año ha tenido un incremento del 7,65%. En gran parte, por los resultados en nuevo negocio, con las renovaciones de Heineken, Vodafone, BMW, IKEA y la llegada de Netflix.





