Opinión

Casi toda la IA está en el sitio equivocado del negocio

Cuando un CMO defiende su inversión en IA contando cuántas horas de producción se ha ahorrado, está aceptando competir en el terreno del CFO, con sus métricas y con su techo. En ese terreno siempre pierde, porque siempre habrá alguien que ahorre más

Cada vez que entro en un comité de dirección a hablar de inteligencia artificial, la conversación termina con las mismas preguntas: cuánto tiempo se ahorra, cuánta gente hace falta, cuánto baja el coste por pieza. Nunca se habla de cuánto crece el negocio. No es casualidad y no es falta de ambición. Es matemática, y es impecable: una empresa con 10 millones de ingresos y 7 millones de costes tiene un margen del 30%. Si consigue un millón de impacto por la vía del ahorro, los ingresos ascienden hasta el 40%. El mismo millón, por la vía del crecimiento, supone un 36%. Idéntico esfuerzo, cuatro puntos de diferencia. Cualquier director financiero racional elige la primera estrategia y es correcta.

Los datos agregados de las grandes cotizadas americanas confirman que es exactamente lo que está pasando: siete de cada diez resultados que dicen estar consiguiendo con IA son ahorro de costes. Crecimiento de ingresos, un 6%. El problema de esa lógica es que tiene un techo, y es duro: los costes tienen suelo. Los ingresos no. Aquí es donde la conversación se vuelve incómoda para quien dirige marketing.

Marketing es, por definición, la única función que vive en el numerador: el único departamento cuyo trabajo consiste literalmente en mover la línea de arriba de la cuenta de resultados. Y, sin embargo, casi todo lo que estamos haciendo con IA en esta industria es un caso de ahorro disfrazado. Producir más piezas por el mismo dinero. Cincuenta variantes de un banner en lugar de tres. Copies en segundos, briefings resumidos, post más rápidos. Todo eso es real y todo eso funciona. Pero es el denominador. Y cuando un CMO defiende su inversión en IA contando cuántas horas de producción se ha ahorrado, está aceptando competir en el terreno del CFO, con sus métricas y con su techo. En ese terreno siempre pierde, porque siempre habrá alguien que ahorre más.

Poner la IA en el numerador no significa vender más de lo mismo. Significa hacer posible lo que antes era imposible, no solo más barato lo que era caro. Y esa es una pregunta de otra naturaleza. Pensemos en las decisiones que todos hemos tomado alguna vez. Mercados que no se atendieron porque adaptar la campaña no salía a cuenta. Segmentos demasiado pequeños para justificar una pieza propia. Categorías donde el ciclo de investigación era más lento que el ciclo de la conversación. Lanzamientos que se cayeron porque la ventana se cerraba antes de tener el material listo. Ninguna de esas decisiones se tomó por falta de ideas. Se tomaron por economía unitaria. Todas tenían detrás el mismo cálculo: esto no sale. Y ese cálculo ha cambiado de forma radical, en silencio, sin que la mayoría de las organizaciones haya vuelto a revisar la lista de cosas que descartó.

Ahí está el numerador: no en hacer más rápido lo que ya hacías, sino en volver a esa lista. Lo que veo, en cambio, cuando alguien me enseña sus casos de uso, es casi siempre un catálogo de tareas. Correos, resúmenes, transcripciones, primeras versiones. Cosas que funcionan y que la gente ya está usando, a menudo sin permiso ni presupuesto.

Un piloto que mejora un 3% la productividad del departamento demuestra que la tecnología funciona. No demuestra que la organización sepa qué hacer con ella. Son dos cosas distintas, y confundirlas explica bastante bien por qué llevamos dos años en fase piloto: no había nada que escalar. Había una tarea más rápida.

Así que la pregunta que yo llevaría al próximo comité no es cuánta IA estáis usando, ni con qué herramientas, ni en qué punto del roadmap vais. Es esta: cuando presentáis el business case, ¿estáis defendiendo un ahorro o un crecimiento? La respuesta dice mucho más de vuestra organización que de la tecnología. La IA en el denominador te hace más eficiente un trimestre. En el numerador te cambia la curva.

Aleix Valls, ‘head’ de WEAI en Jungle

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