• Opinión

    ¿A cuánto la hora de creatividad?

    Ya está aquí el registro de horas, aún nadie sabe muy bien qué hacer con él, pero tiene intención de quedarse. Y mientras el Real Decreto derriba la puerta de una patada, por la ventana se escapa todo eso que...

      • Autor
      • carlos sanz de andino
    • 27 mayo 2019
  • Ya está aquí el registro de horas, aún nadie sabe muy bien qué hacer con él, pero tiene intención de quedarse. Y mientras el Real Decreto derriba la puerta de una patada, por la ventana se escapa todo eso que – mal que bien- nos ha traído hasta aquí.

    Por ejemplo, adiós a ese clásico de las conversaciones entre creativos y sus siempre pacientes parejas no publicitarias:

    – Cielo, ¿te falta mucho?

    – Pues no sé, es que todavía no tengo la idea y es para mañana.

    – Ya, ¿y cuándo calculas que se te va a ocurrir?

    – Y yo que sé, cuando se me ocurra…

    «Cuando se me ocurra» tendía a dilatarse, pero ahora la idea se les va a tener que ocurrir a los creativos a eso de y media, para asearla un poquito y fichar a en punto, justo cuando la maquinita haga bing. Exagero, en realidad se podrá tirar de horas extras. Cada trabajador cuenta con hasta 80 al año en sus 221 días laborables… a ver, 80 entre 221… msmsmellevouna… ¡Ah, bueno! cada día podremos quedarnos 22 minutos más. Todo arreglado.

    Habrá que buscar soluciones a la que nos espera. Como primera medida, los creativos tendríamos que dejar de perder el tiempo pensando todas esas ideas malas y deberíamos tener directamente las buenas. Antes, lo normal era desechar toneladas de estupideces por cada gramo de genialidad, pero ahora el Decreto decreta que, para ser eficientes, las ideas brillantes deben salir las primeras. Y si él dice que se puede, será que se puede. Lo malo es que si se equivoca, la autoexigencia quedará penalizada. Yo he crecido rodeado de creativos que no se conformaban con la primera idea y que, por ser mejores, estaban dispuestos a sudar la gota gorda más rato. Algunos, hasta lo disfrutaban, aunque el Decreto no me crea.

    ¿Y las agencias? Para ser sostenibles tendrán que contratar solo creativos rapidísimos, a los Usain Bolt de la creatividad. Basta ya de todos esos lentorros a los que les lleva una eternidad formarse, equivocarse, aprender… Al final muchos se convierten en excelentes profesionales, ¡pero, caray, la de tiempo que se pierde hasta que llega! El caso es que yo recuerdo haber sido uno de esos, uno que se equivocaba y al que le llevo tiempo aprender.

    1

    Pero el Decreto vela, paternalista, por los trabajadores. En mi agencia solíamos confiar más en la responsabilidad de cada uno para organizarse, aunque al Decreto esto le suene pueril. El problema es que ahora no sabemos qué hacer. ¿A los que bajan a tomar un café les descontamos ese ratito?, ¿prohibimos hablar de Cersei en horario laboral?, ¿ponemos programas para controlar si la gente está trabajando o comprando en Amazon? El Decreto no dice nada de esto, estoy confuso.

    Y a los clientes ¿quién les dice que la hora de creatividad les saldrá más cara a cambio – si se aplica la ley a rajatabla – de menor calidad? Supongo que el Decreto pretendía que las empresas contratasen más gente para hacer el mismo trabajo, y está bien… si previamente nos envían al ministro a renegociar el fee de cada cliente. Creo que el Decreto tiene excelentes intenciones que comparto, facilitar la conciliación, evitar abusos… Lo que pasa es que es una chapuza catedralicia y equipara todos los sectores a una fábrica de tornillos. Y mientras nos quede aliento, los profesionales creativos -e incluyo en esta definición a ejecutivos, gestores, planificadores, producción…- debemos resistirnos a ser considerados fabricantes de tornillos, por mucho que alguna vez lo parezcamos.

    ¡Oh! ¡No me había dado cuenta de la hora! Voy a ir terminando el artículo que si no va a contar como extra. Pues eso… que a ver cómo lo hacemos… que tendremos que acostumbrarnos a soltar el boli hayamos terminado o no… y que me da pánico pensar la de cosas que, a partir de ahora, se van a quedar a me