• Opinión

    ¿Irresponsables? ¿Soberbias?; por Reyes Ferrer

    Llega la Navidad, y con ella la ambición a ser más felices, más solidarias, mejores hijas, mejores amantes más generosas. Dicen que el que da, recibe y como género cuidador desde tiempos inmemoriales las...

      • Autor
      • Editorial de Anuncios
    • 10 diciembre 2014
  • Llega la Navidad, y con ella la ambición a ser más felices, más solidarias, mejores hijas, mejores amantes más generosas. Dicen que el que da, recibe y como género cuidador desde tiempos inmemoriales las hembras ¡¡¡recibimos!!! De todo, por cierto. Pero estos días, entre tanta solidaridad de la mejor, de la que llega a la neurolágrima ante el fabuloso anuncio de la lotería -que, todo sea dicho, llega con tanta presión en medios que bien merecía una mayor inversión en producción para dejarnos disfrutar de una serie completa de historias de buen rollismo…- pienso que de dar ejemplo las mujeres aún tenemos mucho sobre lo que reflexionar y actuar en consecuencia.

    Una de nuestras anclas culturales es la de ser las responsables del cuidado de nuestras crías. Como buenas mamíferas, las llevamos en nuestro cuerpo y al parirlas las cobijamos en nuestro regazo y les damos sustento. Este hecho biológico nos condiciona hasta tal punto que hasta que no reivindiquemos el derecho a actuar de forma responsable compartiendo tareas con los padres de las criaturas, no alcanzarán nuestras hijas la igualdad para la que las estamos educando. ¿Por qué hemos dejado de reivindicar la baja paternal obligatoria? ¿Por miedo a perder el derecho a cuidar mejor que los hombres de nuestros hijos? Hasta que los futuros padres (ellos y ellas) no tengan la obligación o el derecho -por ley- de ausentarse del trabajo durante los meses en los que la naturaleza les ha hecho precisos para el cuidado de sus descendientes o ascendientes, no habrá igualdad que valga.

    Si las mujeres en general, y en especial las que elegimos ser madres, tenemos una responsabilidad (entre tantas) es la de educar a través del ejemplo (no hay otra educación más autorizada) pero hasta donde alcanza mi recuerdo el ejemplo que veo en mis amigas no es el más copiable. Casi todas creemos (de verdad, de la buena) que nosotras cambiamos mejor los pañales -los de los niños y los de los padres- ponemos mejor el lavaplatos y trabajamos más y mejor que ellos. O al menos deberíamos hacerlo…

    Y en consecuencia nos negamos a pelear para que ellos dejen de trabajar al mismo tiempo que lo hacemos nosotras cuando ambos somos llamados a traer herederos al planeta Tierra. Presumimos, que la custodia compartida (tan justa para los progenitores como para los hijos en el caso de que los pequeños no hayan de abandonar su domicilio) es más de una vez una excusa para no pagar pensiones alimenticias aun consciente de que hay excepciones en todos los sentidos… ¿Pasaría algo? Dada la nueva situación de la mayor parte de las empresas de nuestro sector si todos los hombres que tienen hijos desaparecieran 4/6 meses… pasaría poco.

    Solo hay que convertirlo en norma. Tampoco paso mucho por reducir las jornadas laborales a 40 horas, dejar de trabajar los sábados, o hacer 30 días de vacaciones al año. ¿No hay cinco millones de personas sin trabajo? Quizás sería una fórmula de incrementar la demanda de trabajadores… y trabajadoras.

    Habas

    En fin queridas mad girls, que al consejo de administración de las empresas del IBEX llegaremos más tarde o más temprano, porque pagan muy bien la hora, pero a la igualdad de oportunidades (ser desiguales en todo lo demás mola) solo llegaremos si somos responsables y empezamos a confiar en las capacidades de ellos, que también pueden aprender a cuidar, si es que no saben. ¿Irresponsables? Quizás un poquito soberbias al valorarnos a nosotras mismas por encima de ellos. Un pecado capital aún mucho más frecuente a la inversa. Y generalmente aceptado en Oriente. Este año en mi casa los juguetes los traerá Letizia, ya le envié mi carta. ¡¡¡Feliz 2015!!!