• Opinión

    La gran farsa de las validaciones; por Óscar Plá

    Después de tantos años en la profesión, uno mismo ya sabe, o tendría que saber, cuáles son sus puntos fuertes –haberlos, aunque no muchos, haylos- y sus puntos débiles, probablemente demasiados. Ser consciente...

    • 7 diciembre 2015
  • Después de tantos años en la profesión, uno mismo ya sabe, o tendría que saber, cuáles son sus puntos fuertes –haberlos, aunque no muchos, haylos- y sus puntos débiles, probablemente demasiados. Ser consciente de tus propias limitaciones es tan triste y frustrante como estimulante y necesario. Pero absolutamente imprescindible para continuar ejerciendo la que fue, años ha, una de las profesiones más bellas y divertidas del mundo.

    Lo que es realmente sorprendente es comprobar, día sí día también, lo muy equivocados que están muchísimos colegas con respecto a tu perfil profesional. Opinando una serie de cosas totalmente inciertas y fuera de lugar, que distorsionan peligrosamente tu imagen pública en la red. Gente que a través de LinkedIn –por poner un ejemplo-, es capaz de validarte una serie de aptitudes que jamás de los jamases yo me atrevería a decir que tengo como propias. Y que no valida otras en las que, sinceramente, me considero tan apto como el que más, y disculpadme esta aparente soberbia, que no es otra cosa que reivindicar mi parte de verdad.

    Me deja completamente alucinado ver mi perfil de Linkedin, donde se me otorgan unas cuantas habilidades y aptitudes, de manera cero rigurosa y totalmente gratuita. Resulta que, y yo sin saberlo, soy un puto crack en disciplinas que ni yo mismo sé de cierto qué son, qué significan, ni para qué sirven, en el caso de que sirvan de algo. En programas informáticos que manejo con más pena que gloria. O en idiomas que tan solo chapurreo, y gracias. Y lo más grave del asunto es que se me niegan e ignoran otras muchas en las que sí creo, muy sinceramente, ser realmente competente.

    Y esto, que me pasa a mí, supongo que debe ser extensible a la mayoría de gente que participa de esta serie de redes sociales profesionales. ¿O no? No creo ser un bicho raro en la inmensidad de la profesión, ni mucho menos. Y si nos pasa a muchos de los que estamos ahí, es fácil llegar a la conclusión de que la mayoría de información que puedas sacar de cualquier profesional, a través de cualquier red social, tiene muchos números de ser poco, o muy poco, fiable.

    Y tanta falta de rigor, en el momento de opinar de un colega profesional, no deja de hacer, de nuestra profesión, un colectivo bastante poco serio.

    Así nos va.

    Óscar Pla. Creativo