• Opinión

    La sede de El Sol

    Y mira que me dijo mi madre que no me metiese en camisa de once varas. Pero ¿quién se resiste a opinar en este tema? Primero, digamos que no es una sorpresa. El festival que sostiene y da sostén, no lo...

      • Autor
      • Editorial de Anuncios
    • 26 septiembre 2011
  • Y mira que me dijo mi madre que no me metiese en camisa de once varas. Pero ¿quién se resiste a opinar en este tema? Primero, digamos que no es una sorpresa. El festival que sostiene y da sostén, no lo olvidemos, a la asociación de agencias, llevaba años quejoso con el trato recibido de parte de San Sebastián y no precisamente de su simpático ex alcalde, mezcla de Kojak y Colombo. En los malos tiempos, que ya están durando demasiado, los números de El Sol pasaron del negro al rojo bruscamente y sin que, se quejaban ya entonces sus responsables, los organismos implicados hiciesen esfuerzo alguno por colaborar con un evento que llevaba dos décadas dejando buenos dineros en la localidad y la provincia. Yo mismo fui instigador de algunas negociaciones con algún sector en concreto, que no pasaron de primera instancia.

    Digo esto como recordatorio para aquellos que ven en esta iniciativa de la AEACP una base puramente política: viene de lejos.

    Lo cual no quiere decir que en la cabeza de algún directivo una cosa se sume a la otra. Casos particulares.

    Pero ahora que ya está el lío montado, lo que surgen son preguntas. La primera es: ¿qué pasará si no se presentan propuestas oficiales, o si las que se presentan son poco adecuadas? ¿Y si no se presenta San Sebastián y sí lo hace una ciudad inadecuada con una buena oferta? Supongo que será la AEACP la que instigue a presentarse sólo a aquellas ciudades que vea con posibilidades.

    Otra pregunta es si el enfoque hacia el consumidor, es decir, la agencia, es el adecuado. En este caso, el consumidor son las agencias, dado que de ellas depende la inscripción de piezas y delgados No son muchas: 44 de la AEACP y otras cuantas fuera de ella. Por el momento, la decisión de abrir el proceso la han tomado solamente dieciséis de todas las posibles y hasta donde sabemos no parece que se haya hecho un estudio de mercado. Es cierto que la directiva está legitimada para esa decisión, pero debe valorar si lo que quiere conseguir por un lado (mejores condiciones) no se le va a ir por otro (menos inscripciones). Afortunadamente, aún hay tiempo. Dicho esto y a título particularísimo, yo me sentiría huérfano sin poder mezclar una vez al año dos vicios particulares: publicidad y Donosti.

     

    David Torrejón

    Director editorial