• Opinión

    Loren; por Antonio Pacheco

    Lorenzo Juarros García, Loren, nació en Mambrillas de Lara el 7 de octubre de 1966. Mide 1,83 m. y pesaba 80 kilos cuando estaba en su prime time. Loren fue un jugador de fútbol profesional que disfrutó una...

      • Autor
      • Editorial de Anuncios
    • 6 mayo 2013
  • Lorenzo Juarros García, Loren, nació en Mambrillas de Lara el 7 de octubre de 1966. Mide 1,83 m. y pesaba 80 kilos cuando estaba en su prime time. Loren fue un jugador de fútbol profesional que disfrutó una carrera extraordinariamente larga (16 temporadas en Primera División, Real Sociedad, Athletic, Burgos, Real Sociedad, 482 partidos), teniendo en cuenta su escasa calidad técnico-futbolística, su gusto por los pases allí donde no estaba nadie, su porcentaje de acierto de cara a portería, comparable al del Tren Valencia, y un corte de pelo tipo mullet del cual es imposible que salga nada bueno.

    Desde muy pequeño, cuando sus padres se mudaron a Ibarra, decidió que quería ser futbolista. Eran los años previos a aquella mítica Real Sociedad de Ormaechea y el equipo se debatía en ese terreno inconfortable que es la media tabla. Sin embargo, se sentía que algo muy grande iba a pasar en el fútbol guipuzcoano. Una nueva hornada de chavales había tomado el primer equipo y Atocha volvía a vibrar con las genialidades de López Ufarte, Le Petit Diable y con los goles de Satrústegui, ese delantero centro de sangre congelada. Quizás Loren quiso ser López Ufarte, pero pronto se dio cuenta de que su cuerpo de semi-aizkolari no le permitía precisamente jugar de extremo ratonil y habilidoso. Y se fijó en Satrústegui: él sería el próximo 9 de la Real. El que finalizara todo el trabajo del equipo, el que hiciera realidad los sueños de los demás, el que se llevara a casa el balón firmado.

    Así que se apuntó en el equipo del pueblo de al lado, de mayor tradición futbolística: el Tolosa CF. Un equipo histórico puesto que disputa sus encuentros en el Estadio Berazubi, el primer estadio construido en España (1923). Sobre ese precioso terreno de juego (si les gustan estas cosas, échenle un vistazo en Google Maps) triunfaron héroes realistas como Perico Alonso, medio centro de esa Real mítica y padre de Xabi, el jugador del Real Madrid ampliamente marquesineado por Emidio Tucci. Si se preguntan cómo jugaba Perico, se lo digo yo ahora mismo: era todo lo contrario que su hijo.

    Muy pronto, Loren comienza a destacar en Berazubi y la Real, el club de sus sueños, de sus amores, se fija en él. Pero no quieren que sea el próximo Satrústegui: quieren que sea el nuevo Kortabarría (con C en aquel entonces, por razones de índole dictatorial). Loren se incorpora al equipo juvenil como defensa central y comienza lo que los clásicos del periodismo deportivo califican como «peregrinaje por las categorías inferiores». Cuando cumple 19 años se asoma al primer equipo, pero con ningún síntoma que haga presagiar una carrera triunfal. Hasta que se cruza en su camino John Benjamin Toshack, el peculiar entrenador galés, que le sitúa de delantero centro (quizás porque sus toscas maneras le recuerdan a él mismo cuando lideraba la delantera del Liverpool).

    Loren ya es Satrústegui. Y responde metiendo goles. Tantos, que debuta con la selección sub-21 y tres años después, el Athletic apuesta por él pagando la clausula de rescisión de 300 millones de pesetas. Loren, en ese momento, es el futbolista español más caro de la historia.

    Su carrera en San Mamés es regulera. Le puede la presión, se bloquea y acaba traspasado al Burgos donde vuelve a dar señales de su recuperación goleadora. Las justas para que su alma máter, la Real, se vuelva a fijar en él y le recupere. En el primer amistoso de pretemporada juega de 9 y marca. En el segundo, Toshack le prueba de central. Ya no se moverá de ahí en los siguientes 10 años.

    Creativos

    Creo que los creativos somos Loren. Fuimos delanteros centro que nos inflamos a meter goles que han hecho ganar prestigio y dinero a nuestros clubes. Ahora, somos defensas centrales. No tenemos más remedio que limitarnos a defender, a defender y a defender y a sacar el balón jugado sin más florituras de las necesarias.

    Sin riesgo, no creo que se ganen muchos partidos. Y espero que nuestra condena como centrales dure mucho menos que la de Loren.

    pacheco@anuncios.com