• Opinión

    Operación Trump

    No hay nada como volver a casa, dejarse de viajar para ver cosas nuevas, de innovaciones y de esos rollos, ¡qué cansancio! y volver a lo que funciona, a lo de siempre, a lo nuestro. O de hecho, ¿por qué no...

    • 5 diciembre 2016
  • No hay nada como volver a casa, dejarse de viajar para ver cosas nuevas, de innovaciones y de esos rollos, ¡qué cansancio! y volver a lo que funciona, a lo de siempre, a lo nuestro. O de hecho, ¿por qué no repetir lo que seguro que funciona o funcionó un día? Eso debió pensar algún lumbreras de RTVE para rescatar del baúl de #recuerdosolvidadosconetiquetadehacequinceaños, el famosísimo y eurovisivo Operación Triunfo. El original, el primero, ¿el único?. Al menos el único del que se acuerda la peña.

    Un acierto descorchar el vino viejo quinceañero por el 60 aniversario de la decana cadena y en un momento de la televisión en el que el contenido, no es que no sea de calidad, es que es objetivamente, una mierda.

    Estando como estamos asistiendo al acontecimiento del siglo, es decir, Gran Hermano 17, o dieciocho y medio o veintitantos, o qué más da, rodeados de los MHYV, los multiplexos Deluxe de día y noche, volver a escuchar hablar de Chenoa, Bisbal y todos los demás, de cuyo nombre no quisiera acordarme, pero me acuerdo, resulta tan inocente e inofensivo que da ternura. Es bien un chiste, o la idea de un loco que al no encontrar atisbo alguno de coherencia, novedad o creatividad en los lunáticos contenidos de las cadenas de televisión del momento, recupera el mito. Un genio el tipo, a la luz de los resultados.

    Los triunfitos, ya padres de familia estable, adorables cuasicuarentones o ya entrados en kilitos, son lo más, quince años después. Pueden llenar estadios y copar los ratings de audiencia, e incluso amenazan con volver a Eurovisión y aparecer en las históricas campanadas de Navidad de la 1. Acojonante.

    Me gustaría haber visto la cara del director de turno, escuchando tal memez de propuesta del reencuentro.

    Porque siendo sinceros, salvo Bisbi rizos de oro, Chenoa, la mujer del chandal gris de ojos rojos y algún iluso más que pensó en triunfar en aquella época sólo por salir en la tele, de triunfos, pocos. Así que, ¿a quién le importa donde están los demás, o a qué se dedican, o qué fue de ellos?, ¿ha adelgazado Rosa de España?, ¿cantan o no cantan? Pues importa, y mucho, a casi 4 millones y medio de personas que volvieron a tararear la melosa, lacrimógena y pegajosa cancioncilla de Tu música es mi voz, porque la música, es asín. El marketing también.

    Qué tiempos los dosmiles, en los que un programa de música en directo parecía algo innovador y refrescante. Sí , sí…, lo que oyen ¡música en directo!, o para darle más pompa, ¡música en riguroso directo!. ¡Madre mía, cómo estaría la televisión en aquel momento en España, para que esto fuera refrescante y novedoso como contenido! Bueno, pues ahora, quince años más tarde, está peor.

    Cobras fantasmas aparte, no voy ni a comentar ni a criticar el contenido de OT, el reencuentro, porque ya lo habrán hecho ustedes-busotros, pero sí a hablar de las condiciones que se dan para tal decisión. Muy acertada por lo que se ve, tras la lista interminable de fracasos de la televisión de todos. Y eso que personal no les falta, oiga.

    BARROS

    La telebasura no es basura, es una pocilga en la que los cerd…, bueno, los comentaristas vip invitados retozan en los barros de los de siempre: la del torero, la cantaora, o de sus hijos, sus hermanos, sus primos o sus perros, o los del otro, o los de Maroto y el de la moto.

    Además ahora los telechinques de turno se afanan en atacar a RTVE y a sus triunfitos-triunfadores, puestos de nuevo de moda, como única contramedida a sus patéticas charlas desfondadas y desmedidas repeticiones de programas caducos. A poco que nos descuidemos, nos resucitan al Mississippi o sacan del formol al Marciano Crónico, grandes de la tele moderna.

    ¿Y Mercedes?. Pobre Milá… ¿No te firmaron contrato vitalicio como a CR7? ¿No acabará tu carrera en GH?. No te preocupes, Igual te llaman en unos años si las cosas siguen como están, ¿por qué?. Porque tú lo vales. Tu vales mucho. De gran periodista a esto…

    La audiencia es un bicho raro de pelotas. Un bicho que no entiende de calidad, sino de cantidad, o al menos eso parece. Es lo que tiene ir al trantrán de los datos de share como faro y karma existencial. Hay que tomar nota.

    Como nota han tomado los políticos en estos últimos meses, porque no me negarán que el tema del electorado y de la política, está igual de caballo loco que la audiencia de las televisiones. Raro de pelotas.

    El reencuentro, un triunfo. Y ¿qué me dicen del otro triunfo, el de la Operación Trump? Bueno, bueno, eso…, eso es otra guerra. Al tiempo.