• Opinión

    Un año de incógnitas

    Pocas aperturas de año se han presentado tan llenas de incógnitas para nuestro sector como la que empezamos a vivir. No al menos desde que este semanario salió a la luz hace 32 años. Tenemos un listado tan...

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      • Editorial de Anuncios
    • 8 enero 2013
  • Pocas aperturas de año se han presentado tan llenas de incógnitas para nuestro sector como la que empezamos a vivir. No al menos desde que este semanario salió a la luz hace 32 años. Tenemos un listado tan largo de cuestiones a resolverse en los próximos doce meses que no cabrían en este espacio, pero por intentar agrupar las más importantes, podríamos esbozar las generales y detenernos en las particulares. Entre las primeras, si habrá rescate o no, si el crédito seguirá congelado (con o sin rescate) si las Administraciones se pondrán al corriente de sus pagos, hasta qué punto la devaluación de salarios por vías directa e indirecta seguirá progresando y cómo afectará a la economía el calentamiento del proceso secesionista catalán.

    En cuanto a las incógnitas particulares a desvelar, también las tenemos de todo tipo. Podemos empezar por la más inminente y es si los tres primeros meses del año se van a dar por perdidos por los anunciantes como ocurrió el año pasado, en el que la incertidumbre llevó a la parálisis en la aprobación y ejecución de planes y presupuestos. Esperemos que eso no se repita. En cualquier caso lo sabremos pronto y no es la única pregunta del lado del anunciante. Por ejemplo, veremos si el neuromarketing se suma a las técnicas de testeo de las compañías o sigue como experimento para marcas multinacionales y, en general, si se mantiene el repliegue en el área de marketing, donde una mayor necesidad de excelencia y esfuerzo por el cambio de paradigma está siendo respondida con un recorte de medios internos contraproducente. Tanto, que hasta la frontera de la modelización y el big data se está quedando en un desiderátum para la mayoría.

    También sabremos pronto si las instancias comunitarias van a obligar al Estado a devolver a las operadoras el canon que se les cobra desde hace dos años y el efecto que eso puede tener sobre la financiación de RTVE y la mayor o menor manga ancha con la publicidad en sus diferentes formas no convencionales, ya que de momento se da por imposible la vuelta de la publicidad normal. El desarrollo de la normativa sobre cookies también será cuestión de pocos meses, aunque en este caso no se esperan sorpresas negativas.

    Por seguir con los medios, se arrastra de años anteriores una cuestión no exclusiva de España: ¿Será el año del móvil? O más precisamente: ¿Se ajustarán esta vez a la realidad las siempre demasiado optimistas previsiones de inversión en el medio?

    Y en el campo de las agencias tampoco faltan incógnitas a despejar. ¿Recuperará la creatividad española el pulso perdido en los últimos años? ¿Se dará un salto cualitativo en estrategias de cross media storytelling hasta ponernos al día con lo mejor? ¿Proseguirá la espiral de recortes de remuneración y huida del talento? ¿Podrán las agencias de medios seguir trasladando a los medios los recortes de presupuesto de los clientes o empezarán a pensar en cambiar su modelo? Nunca hubo tantas y tan importantes incógnitas. Nunca vivimos un tiempo en el que se reunieran tantos cambios coyunturales y estructurales, hasta el punto de que es muy difícil diferenciar unos de otros.