“Fue la persona que más insistió en la necesidad de recordar y reconocer los méritos de los muchos profesionales que mejoraron y mejoran la publicidad española”, dice de Augusto Macías, fallecido este lunes a la edad de 94 años, la biografía publicada en la web de la Academia de la Publicidad. Tanto es así que, como recordaba David Torrejón en un artículo publicado en Anuncios.com con motivo del fallecimiento, en 2021, de Julián Bravo, “una mañana, seguramente de 2008” [siendo Torrejón en ese momento director editorial de la cabecera], Augusto Macías y Julián Bravo aparecieron por la redacción “con un objetivo mal disimulado: liarme personalmente y liar a la revista en la creación del hall of fame de la publicidad española”. La Academia de la Publicidad, de la que Bravo y Macías serían sus primeros presidente y vicepresidente, respectivamente, iniciaba su andadura. En 2014, ambos fueron reconocidos como nuevos miembros de honor de la institución que fraguaron, en aquella ocasión junto a Robert Rodergas, Juan José Gómez Lagares, Josep Sirvent y Anna Maria Pascual.

Pero la contribución de Augusto Macías en pro del asociacionismo no se limitó a ser uno de los impulsores de la Academia de la Publicidad. Como se explica en el archivo de esta, desde el principio y a lo largo de sus diferentes facetas profesionales, colaboró con distintas organizaciones del sector: fue promotor de la ATP, EGM, vicepresidente de la AEPE, AMPE, AGEP y FNEP. En 1981 fue elegido presidente para España de la CIBER (Comunidad Iberoamericana de la Comunicación). Ha sido consejero de Autocontrol, vocal del consejo de la AEA y consejero de OJD durante más de una década.
Trayectoria profesional
Licenciado en Derecho, y técnico de Publicidad, en el plano estrictamente profesional, desarrolló su carrera en dos ámbitos fundamentalmente: las agencias, en las que comenzó su andadura laboral en la década de los sesenta, destacando su trabajo en CIESA-NCK, “a cargo, entre otros, de unos de sus principales y exigentes clientes, Colgate, que ya en esta época encargaba investigaciones de audiencias”, se recuerda desde la Academia; y en los medios, en concreto en la publicidad exterior, a la que dio el salto a finales de los sesenta. En 1984 fue nombrado director general de Expoluz, desde donde viviría una de las épocas de mayor transformación de este sector, coincidiendo con la llegada de los grandes grupos internacionales al mercado español y las nuevas normativas en materia de publiciad exterior. En los noventa volvió al mundo de la agencia, en concreto a Creativos de Publicidad y Tactis, como director de expansión, y en 1998 se incorporó a Publinsa como consejero y presidente, cargos que desempeñaría hasta 2009.





