2026 lo afrontamos con bastante optimismo. No porque pensemos que vaya a ser un año fácil, sino porque da la sensación de que el mercado empieza a aclararse después de varios años bastante intensos. Hay más foco, más sentido común y, sobre todo, más claridad en lo que las marcas esperan de sus agencias.

En nuestro caso, 2026 es un año para acelerar, pero sin perder la cabeza. Venimos de un momento muy bueno a nivel creativo y de reputación, y ahora el reto es convertir eso en crecimiento sostenible. Queremos trabajar con marcas ambiciosas, que entiendan la creatividad como una palanca real de negocio y no como algo accesorio. No buscamos sumar clientes por sumar, sino proyectos que nos reten, nos ilusionen y nos permitan hacer trabajos que dejen huella. Y eso, sinceramente, lo vemos muy posible en 2026.
En cuanto al mercado, creemos que se abre una etapa interesante para las agencias independientes. Muchas marcas están cansadas de soluciones clónicas y discursos vacíos, y buscan partners con criterio, personalidad y capacidad de decirles la verdad, incluso cuando no es lo más cómodo. Ahí es donde creemos que tenemos ventaja.
La inteligencia artificial va a seguir ganando peso, claro, pero cada vez está más claro que la diferencia no la marca la herramienta, sino quién la usa y para qué. El valor seguirá estando en las ideas, en la estrategia y en la capacidad de conectar con la gente de una manera relevante y honesta.
Si algo esperamos de 2026 es más ambición creativa, relaciones más sanas entre marcas y agencias y, ojalá, más disfrute haciendo este trabajo. Porque cuando eso pasa, el negocio suele acompañar.
Este contenido se publicó originalmente en el Nº 1742 de ‘Anuncios’





