La saturación del entorno digital y la pérdida progresiva de atención han abierto nuevas vías de exploración para las marcas. En este contexto nace Capital Studio, la nueva venture de Jungle, un estudio que propone transformar ideas en activos tangibles a través de lo que denomina touchable communication. Liderado por Xose Rodríguez y Gema Díaz, ambos con trayectoria en PS21, el proyecto plantea una aproximación diferente a la construcción de marca: convertir los mensajes en objetos que se puedan tocar, usar y conservar.

Capital Studio surge, según explican a Anuncios Rodríguez y Díaz, como respuesta a una dinámica dominante en la industria. “Es el resultado de una observación: la industria está obsesionada con generar cada vez más contenido en un entorno donde la atención es cada vez más escasa y en el que las marcas producen piezas que se consumen y desaparecen en el scroll”. Frente a ello, detectaron “un movimiento cultural opuesto: la vuelta a lo físico y a lo tangible”, una oportunidad que, aseguran, no estaba siendo aprovechada desde la comunicación. “Nadie estaba utilizando el objeto como medio de comunicación en sí mismo, no como merchandising o amplificación, sino como el propio mensaje”.
Nadie estaba utilizando el objeto como medio de comunicación en sí mismo, no como 'merchandising' o amplificación, sino como el propio mensaje
Ese planteamiento se articula bajo el concepto de touchable communication, que definen como la capacidad de “convertir la comunicación en algo simple, directo y tangible”. El enfoque parte de una idea, un posicionamiento o incluso un problema que la marca necesita resolver, pero con un giro relevante: “No se trata de hacer campañas sobre un mensaje, sino de materializarlo en un objeto”. En ese sentido, subrayan el carácter diferencial de la propuesta: “Lo distinto es que ese objeto no acompaña a la comunicación: es la comunicación”.
De la saturación digital al valor de lo tangible
La apuesta por lo físico responde, en opinión de sus impulsores, a un cambio de contexto evidente. “Estamos en un momento de saturación digital: todo compite en el mismo espacio y dura lo que dura el scroll, por lo que cada vez cuesta más generar recuerdo”. Frente a ello, reivindican el valor de los objetos como vehículos de comunicación más duraderos y memorables. “La gente vuelve a valorar lo que puede tocar, usar y conservar porque genera más recuerdo y, además, puede activar un impacto digital distinto: uno al que la gente presta más atención”. El objeto, insisten, no es un soporte accesorio, sino el núcleo del mensaje. “Un objeto es concreto y no desaparece. Y cuando tiene una idea detrás, no es un soporte que acompaña al mensaje, es el propio mensaje. Por eso consigue permanecer y generar conversación también en lo digital desde otro lugar”.
No es solo qué dices sino cómo lo conviertes en algo que la gente quiera tener
Para todo tipo de marcas
En cuanto a su aplicabilidad, los responsables de Capital Studio defienden que su metodología es válida para distintos tipos de marcas, independientemente de su grado de madurez. “No es lo mismo una marca con la que la gente quiere identificarse hasta el punto de llevar su logo en una camiseta, que una que todavía no ha alcanzado ese lugar. Nosotros trabajamos con ambas, entendiendo desde dónde parten y qué recorrido pueden tener”. El proceso creativo parte siempre de una idea que posteriormente se traduce en un activo tangible. “Buscamos una verdad y, a partir de ahí, la tangibilizamos”, explican. Este enfoque permite, además, construir un ecosistema de activos que trascienden la acción puntual: “No solo comunican, sino que también pueden venderse, circular y evolucionar en el tiempo”. En este sentido, apuntan a un modelo que amplía la presencia de marca y genera valor sostenido.





