Ernest apuesta fuerte por el mundo de la consultoría y los asuntos públicos, ámbito en el que la agencia ha trabajado desde su propia estructura, tanto en entornos como el político como el de reputación y corporativo, con el lanzamiento de una marca específica: Winston. La nueva compañía integra tres áreas de servicio: investigación (estudios demoscópicos), comunicación corporativa y asuntos públicos, y nace, según se cita en nota de prensa, “sobre la premisa de que influir no depende de a quién se conoce, sino de a quién hay que convencer”, y desde el manifiesto Creativity Driven Public Opinion, “con una tesis explícita sobre cómo ha cambiado y se ejerce hoy la influencia”.

Al frente de esta nueva compañía se sitúa Andrés Medina, que se ha incorporado como socio y director general de Winston. Medina fue anteriormente director general de Metroscopia, instituto de especializado en encuestas políticas y estimación electoral, cargo que ejercía desde 2019.
Método
Bajo la premisa de que el mapa de la influencia ha cambiado, el método de trabajo de Winston, se explica, parte de iniciar el proceso midiendo el estado real de la opinión a través de investigación tanto cuantitativa como cualitativa y un seguimiento continuo para, a partir de ahí, identificar las palancas que pueden influir en las diferentes audiencias y “poner en marcha un plan de acción de reputación, asuntos públicos o ambos”. “la conversación social, la presión mediática y el clima electoral condicionan decisiones que antes se cerraban en un círculo estrecho. En ese escenario, el contacto sigue siendo necesario, pero ha dejado de ser suficiente”, explican desde la compañía.
La conversación pública se gana donde se gana siempre: con ideas que la gente entiende a la primera y recuerda la semana siguiente
Además, se indica también, la diferencia competitiva de Winston está en cómo actúa una que el diagnóstico está claro, con la creatividad puesta al servicio de un objetivo de opinión o reputacional. “El sector de los asuntos públicos ha producido durante décadas informes de posición y argumentarios; Winston parte de que esos formatos convencen a un técnico, pero no mueven al ciudadano”, se apunta en el comunicado. “Nadie ha cambiado nunca de opinión leyendo un documento de posición. La conversación pública se gana donde se gana siempre: con ideas que la gente entiende a la primera y recuerda la semana siguiente. Eso es lo que sabemos hacer en Ernest, y es exactamente lo que le faltaba a este sector”, afirma Nacho Guilló, director creativo general de Ernest.
En cuanto a su ámbito de actuación, desde la compañía se indica que el nacimiento de Winston responde a una necesidad concreta del tejido empresarial, con sectores como energía, banca, seguros, alimentación, automoción, farmacéutico o el del juego, “cuyo marco normativo, licencia social y capacidad de operar dependen menos de lo que los ciudadanos saben sobre ellos que de lo que sienten. Ese sentimiento condiciona al legislador, al regulador y al consumidor a la vez, y no se corrige solo con un informe técnico ni con una reunión. Winston nace para trabajar sobre esa capa: medir dónde está hoy la opinión de un sector, identificar qué la mueve y construir la campaña que la mueva”. Lo explica Pablo Alzugaray, CEO de Ernest: “Muchas industrias arrastran un juicio social que no se corresponde con su realidad, y ese juicio acaba convertido en opinión, o incluso en ley. Cuando una empresa entiende que su problema no es solo de argumentos sino de percepción, ya no necesita un lobista, sino entender profundamente ese sentimiento de la gente y una idea capaz de empezar a cambiarlo”.





