Era buena estudiante, saqué una nota alta en selectividad y me gustaba escribir. En mi familia no había tradición de abogados, médicos o farmacéuticos, así que mis padres me dejaron hacer. Publicidad tenía la nota más alta de las carreras de Ciencias de la Información, así que allá que fui.
Nunca antes había conocido o tenido publicitarios a mí alrededor, pero como decidí estudiar en el turno de tarde, de la noche a la mañana me vi rodeada de gente que lo tenía mucho más claro que yo, que sabía de qué iba la historia, que no estaban allí por casualidad, que iban a la biblioteca y leían Anuncios con avidez. Porque sí, Anuncios estaba en la biblioteca de La Complutense y tenías que estar muy águila para poder cogerla y leerla. No sé qué hubiera sido de mi carrera, algo diferente seguro, si no me hubiera encontrado con toda esa gente que me sacó (quizá un poco abruptamente) de mi atontamiento post instituto y me ayudó a descubrir que lo que yo quería hacer se contaba en las páginas de Anuncios.
En las páginas de Anuncios encontraba las respuestas que no me daban en las clases y empezaba a conocer nombres de personas relevantes en la profesión, de creativos y de alguna creativa, porque si todavía hay brecha, en aquella época lo que había era un abismo de género. Aparecían responsables de cuentas, realizadores, anunciantes, directores de foto, algo maravilloso porque cuando yo hice la carrera, a la parte técnica se le daba poca o ninguna importancia. Incluso aprendías la jerarquía en la profesión en esas fichas técnicas.
Supongo que fue allí, en Anuncios, a fuerza de ver fichas técnicas de campañas y de quién las hacía, donde descubrí que trabajar en Contrapunto era lo más en aquel momento. Y como para entonces ya estaba totalmente abducida por la publicidad, cuando tuve la oportunidad, allí que fui. Y allí también buscabas Anuncios, esta vez en los despachos de quienes mandaban, que eran los que primero lo leían. Y también estando en Contrapunto salí en la primera ficha técnica de una campaña. Anuncios era el lugar en el que se construía la marca personal, cuando aún no sabíamos qué era construirse una marca personal.
Era el medio que existía para conocer, pero también para que te conocieran. Cada cambio de agencia, a veces se pedía en la negociación, tenía que tener su reflejo en Anuncios, estar en cada ficha técnica se peleaba, y ya si te hacían alguna entrevista quería decir que habías llegado.
Con los años, me he dado cuenta de que esto, lo de haber llegado, por suerte no era así. Porque esta profesión nunca te la aprendes del todo, es una carrera de fondo en la que el éxito no consiste en llegar, sino en mantenerse. Con curiosidad, con ganas, con un pasado que ayude a construir un futuro. Vamos, como lleva haciendo Anuncios durante 45 años.
A por otros 45 más y que yo (con la ayuda de la medicina antiaging, la IA o los movimientos transhumanistas) pueda verlo.
Gema Arias, directora general de estrategia creativa en Kitchen y socia fundadora de MásMujeresCreativas

